Inti Raymi. Mucho más que un evento turístico


   Y llegó mi temporada favorita del año ¡el invierno! Sé que no a todos les entusiasma la llegada del frío, especialmente a los que habitan la costa peruana, ya que el invierno es temporada de algunas enfermedades respiratorias, y hasta de algunos leves ataques de depresión por el gris y húmedo ambiente.

   Nos guste o no, el invierno ya está aquí, y aunque hoy es cada vez más difícil tener un invierno "decente" por el calentamiento global y nuestra posición geográfica, puedo asegurarte que el invierno ya llegó, aún si de vez en cuando un día cálido nos sorprenda en pleno agosto.

   Pero si no tenemos bajas temperaturas, entonces, ¿cómo saber que el invierno ya está sobre tierras incas? ¡Fácil!, sólo debemos mirar al sol.

Eso allá arriba ¿es un OVNI?

   Algo que la mayoría de nosotros hemos perdido es nuestra curiosidad hacia los evidentes cambios que ocurren en el cielo todo el tiempo. Vivimos tan inmersos en nuestro mundo tecnológico que hemos olvidado algunos conocimientos básicos que en la antigüedad eran vitales para la supervivencia. Muestra de ese conocimiento lo podemos ver en las festividades prehispánicas como el Inti Raymi, y el Cápac Raymi.

Inti Raymi en Cusco
Inti Raymi en el Cusco

   Uno de los cambios más fáciles de percibir en el cielo son los movimientos del sol durante el año. A ver. Te reto ahora mismo a salir a mediodía en un día soleado, y quiero que te fijes en la generosa sombra que tú y todas las cosas proyectan en el suelo.

   Si hemos sido muy observadores durante el verano que pasó, habremos notado que a esa misma hora, y mientras nos sancochábamos bajo el sol en la playa, no proyectábamos sombra alguna sobre la arena, bueno... quizá si somos poseedores de un vientre abultado aparecería alguna traviesa sombra, pero esta se hubiese proyectado perpendicularmente al suelo, y no oblicuamente.

   ¿Y qué tiene que ver esto con el Inti Raymi? Vayamos por partes. Para empezar, el Inti Raymi significa "Fiesta del Sol" en quechua, y es una celebración prehispánica dedicada al renacimiento del sol en cada solsticio de invierno austral.

   Como todos sabemos, para los antiguos habitantes de estas tierras, el sol era considerado un dios, no sólo por lo majestuoso y poderoso que es, sino también porque es y será fuente de vida y de muerte.

   Una buena cosecha de papa, por ejemplo, es sinónimo de vida. En contraste, una mala temporada traía escasez, hambre y muerte. En algún momento en la mente del antiguo hombre andino, las preguntas: ¿cuál será el momento ideal para sembrar?, ¿cuánto tiempo tendré que esperar antes que lleguen las lluvias?, aparecieron, y la respuesta estaba en el cielo, en las estrellas, y en especial en el luminoso sol.

Chanquillo, Ancash, Peru
Chanquillo, un calendario al alcance de un cerro - (Ancash, Perú)

   En algún momento en los albores de la civilización humana, una persona o grupo de personas, fueron capaces de percibir un notorio comportamiento del sol al alba y al ocaso. El sol parecía cambiar de posición en el horizonte. Un día salía y se ocultaba en un lugar, y tiempo después lo hacía en un sitio diferente, y así cíclicamente.

   Una muestra de esa curiosidad es Chanquillo, un conjunto de 13 torres de piedra construidas sobre un árido cerro, y alineadas de norte a sur. Estas torres marcan a la perfección el recorrido del sol (los solsticios y equinoccios), etapas que dan origen a las estaciones del año.

   He ahí entonces uno de los primeros calendarios de la gente que habitó estas tierras miles de años antes que nosotros y nuestros calendarios de papel con gatitos o mujeres de escasa ropa. Un conocimiento muy útil y confiable que les indicaba con exactitud el inicio de los diferentes ciclos durante el año.

   Pero aquellos movimientos del sol no sólo son evidentes en el horizonte, el cambio de la ruta solar es también percibida en toda la esfera celeste, es ahí donde entra el tema de las sombras.

   Si en verano no encuentras sombra a mediodía, es porque el sol en su largo recorrido por el cielo, ha llegado al punto más alto y cercano al "ecuador celeste" (una línea imaginaria en el cielo), prácticamente tenemos al sol justo sobre nuestras atormentadas cabezas. 

   En invierno, el recorrido del sol se traslada hacia el norte del "ecuador celeste", y a mediodía éste no llega a estar tan alto en el cielo, provocando las sombras oblicuas. Creo que el gráfico de abajo explica mejor lo que ocurre.

Inti Raymi

   Viendo el gráfico también es notorio el acortamiento del recorrido solar por la "bóveda celeste" en el solsticio de invierno, lo que se traduce en días (horas de luz) más cortos, y noches más largas.

   ¿Y qué causa esto? Hoy le preguntas a un científico, y te responderá que estos cambios son debidos al movimiento de traslación de la Tierra alrededor del sol, y a los 23,5 grados de inclinación del eje de rotación del planeta, pero miles de años atrás estos acontecimientos eran tomados con una mente más mística y religiosa, era el renacimiento del sol.

   ¿Te suena navidad? Sí, aquella festividad pagana dedicada al sol que los primeros cristianos tomaron prestada para hacer más asimilable el cristianismo en la cultura pagana occidental. Bueno, el ritual de la navidad que nació con los paganos, tiene el mismo significado que el Inti Raymi.

   La única diferencia es que en el hemisferio sur el invierno comienza alrededor del 20 de junio, y en el hemisferio norte alrededor del 20 de diciembre. Por cierto, escribí hace mucho tiempo atrás sobre este tema, puedes verlo AQUÍ.

   ¿Debería el Inti Raymi ("celebrado" cada 24 de junio) ser una festividad de igual importancia que la navidad cristiana, y no sólo un teatro para turistas como lo es hoy? Yo creo que sí, parte de nuestra identidad como peruanos debe enfocarse también en nuestras creencias panteístas prehispánicas, que a diferencia del cristianismo, otorgan al sol, la tierra y a todos los seres un carácter divino, que merece respeto y adoración.

   Después de todo, los antiguos tenían razón, pues la ciencia moderna nos ha mostrado que toda la tierra y nosotros mismos, provenimos de las estrellas.

¡Feliz Inti Raymi! 😊


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