Información al final de la entrada Y estaba allí, flotando alegremente dentro del vacío de la inconsciencia, cuando de pronto, un estridente sonido me trajo de vuelta al mundo terrenal. ¡Era la bendita alarma del celular!, un desesperante sonido de voluntaria elección, que tiene como misión despertarme cada mañana sin demora. Sin embargo, a diferencia de otros días, esta vez sonreí, porque el naciente día no era uno cualquiera. Para empezar, no me encontraba en casa, sino en la ciudad de Nasca, ubicada en el departamento sureño de Ica. Llegué allí junto a un grupo de periodistas la noche anterior, después de una feliz visita al pueblo de El Carmen, en Chincha . El itinerario de ese día constaba de una visita a la Reserva Nacional San Fernando . Un lugar desconocido para mí. Sólo sabía que mi grupo debía estar a las 7 de la mañana ya alimentado y listo para abordar la furgoneta. El desayuno en el ho...
Blog personal, de música y viajes.