7 consejos para llevar tu guitarra en la cabina del avión

Una entrada para guitarristas viajeros

—Oh mi amor. No sabes cuánto te extrañé. No quiero que mis viajes me alejen otra vez de ti —susurré emocionado a mi delicada compañera de piel canela, sinuosas líneas y largo cuello.

Inquieto, posé mi mano sobre ella. Su cuerpo se sentía frío al tacto. 

—¿Estás bien? —traté de animarla mientras la colocaba lentamente sobre mis piernas con la intención de abrazarla con todas mis fuerzas.

Pero el ardiente deseo después de una semana separados, obligó a mis lujuriosos dedos a bajar hasta sus partes vibrantes y...

—¡Riiiiiiiiiinnnnnnnnn! —sus "sensuales" cuerdas de nailon resonaron con un perfecto acorde de re mayor*.

Así es estimado lector, aquella curvilínea compañera es mi amada guitarra, y bueno, quizá exagero, yo no me comporto de ese modo con un inerte pedazo de madera. Eso creo. 

Tal vez, si llevas más de 10 años ininterrumpidos tocando la guitarra, puedas entenderme.

Es que se llega a tener tanto cariño a este instrumento cordófono que pareciera que cobra vida, como aquel peluche de felpa que tenía en la infancia.


7 consejos para llevar tu guitarra en la cabina del avión

Guitarra, ¡vámonos de viaje!

Sabes, yo nunca tuve problemas para viajar con mi fiel guitarra dentro de la cabina de los buses (mi principal medio de transporte en mis viajes).

Y no importaba si el bus pertenecía a una empresa con servicio de primera clase, o una informal, de esas en las que se pueden llevar hasta animales de granja vivos. 

Mi guitarra siempre iba en mi asiento y entre mis piernas.

Sin embargo, cierto día se presentó la oportunidad de viajar por primera vez en avión, y una de las primeras cosas que pasaron por mi cabeza, además de imaginar mi trágica muerte estrellado contra la ladera de una montaña andina, fue: "¿podré llevar mi guitarra dentro de la cabina del avión?"


Una confusa información

Las páginas web, redes sociales y hasta el servicio al cliente vía telefónica de las distintas aerolíneas que consulté nunca me dieron una respuesta clara. 

En teoría, las medidas máximas permitidas para el equipaje de mano (las únicas cosas que se pueden llevar en cabina) son, por ejemplo, de 55x35x25cm en LATAM, y 115x38x30cm en Avianca.

Una guitarra eléctrica, acústica, jumbo o clásica, en promedio mide unos 90cm de largo, lo que coloca a Avianca como "Guitar Friendly", y a LATAM, con los que viajé finalmente, en un misterio sin resolver.

Porque el hombre de LATAM que me atendió vía telefónica me dijo: "Señor, si lleva su guitarra en un estuche flexible puede llevar su guitarra en la cabina sin ningún problema, pero sólo si cumple con las medidas del equipaje de mano"


Confundido, recuerdo haberle respondido:

—Sí, lo sé, pero toda guitarra sobrepasa las medidas permitidas, ¿qué puedo hacer?
—Entonces debe facturarla señor.
—¿Facturarla? 
—Así es señor.
—Pero sólo tengo la boleta de compra de la guitarra, no uso factura...
—No señor, me refiero a llevarla en bodega.

Me puse de mil colores. Nunca antes había volado, y no tenía idea de los términos "avionísticos", y el problema persistía, porque no quería pagar la tarifa, y además, no contaba con un estuche rígido, requisito indispensable para poder llevar una guitarra en la bodega del avión.

Y a pesar de nunca haber volado, sabía por vídeos publicados en YouTube, del trato "cariñoso" que reciben muchas de las cosas que van en la bodega, sólo ve el escalofriante video de abajo.

¡Tanto amor!, hasta con un estuche rígido una guitarra quedaría hecha leña

Al final, el confundido hombre de atención al cliente le pasó "la bola" al personal de embarque: "pregúntale a ellos cuando hagas el Check In". ¡Vaya atención! 

No me iba a arriesgar, imagina qué hubiese pasado si el día del vuelo no dejaban ingresar a mi guitarra, ¿qué hubiera hecho?, ¿abandonarla en el aeropuerto?, ¿perder el vuelo? 

Apenado, tuve que dejar mi guitarra en casa.

Y el día del vuelo, vi algo que me dejó perplejo. Vi a un hombre esperando en la fila de embarque con una guitarra con funda flexible al hombro. Yo estaba convencido de que no le iban a dejar pasar a cabina, pero misteriosamente el hombre pasó, ¡qué rayos sucede aquí!

Por tal motivo, y luego de un sesudo estudio de investigación, análisis físico, metafísico y extracorpóreo, hoy te traigo la mejor guía para que puedas volar con tu guitarra dentro de la cabina de un avión.
   
Cómo viajar con guitarra dentro de la cabina del avión

1.- Primero, pregunta por teléfono y en todas las redes de la aerolínea, Facebook, Twitter, Instagram, VK, Hi5, Myspace... y resuelve completamente todas tus dudas, cada aerolínea es un mundo aparte. ¡Oigan!, ¿puedo llevar mi guitarra dentro de la cabina en su estuche flexible? no sean malos pe, ya pe ¿hola? ¿aló?

2.- Esta la oí de un colega. Como equipaje de mano, lleva sólo tu guitarra en su estuche flexible, y ¡hazte el loco! En los controles quizá no te digan nada, sólo al momento de ingresar al avión se darán cuenta, y guardarán tu guitarra en un compartimiento que las sobrecargos usan para colocar cosas como cochecitos de bebé o silla de ruedas. Es riesgoso, pues si no hay espacio o están de mal humor, ¡chau guitarra! ¡a la bodega!, ¡leña asegurada para la fogata papuh!

3.- Reza a una deidad antigua para que aminoren los estresados ánimos de los empleados de la aerolínea, la idea es que se relajen y no te atiendan malhumorados, sino te hacen la vida imposible, ¡no señor, ese ukelele es muy grande!, ¡a la bodega!

4.- Si eres "magnate petrolero", puedes comprar un asiento adicional para tu guitarra, no, no estoy bromeando, es una solución que algunas aerolíneas ofrecen como solución.

5.- Pues nada, ¡caballero no más!, guitarra en bodega, asegúrate de comprar un estuche rígido de un material en extremo resistente. Sé de historias en las que ni el estuche rígido salvó a la guitarra de una muerte horrible.

6.- Si no vas a realizar un viaje que requiera cruzar un océano, ahí están los buses. En avión podrán ser pocas horas de viaje, pero bienvenidas sean 18 o un día entero sentado junto a tu guitarra. Luego te pintas la raya del culo con marcador negro.

7.- Compra, préstate o alquila una guitarra al llegar a destino.

¡Y ya está! 😉😉😉

PD: Una última cuestión, recuerda siempre aflojar las cuerdas de la guitarra antes del viaje, la presión dentro de la bodega de los aviones es cambiante, y esas pequeñas diferencias crean tensión en el puente y el mástil. Recuérdalo siempre. 🎸 

Por cierto, si tienes alguna experiencia dramática o feliz con tu guitarra y los aviones, déjalo en los comentarios. Te leo.


*Tengo mi guitarra afinada en Re abierta.

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El aseo, lavado y otras cosillas durante un viaje

   
La sensatez llega con el paso de los años. Yo lo certifico. Por ejemplo, si antes yo maldecía el verano y a sus días soleados y calurosos. Hoy ya no importa cómo esté el día. Hoy estoy en paz con el mundo, y amo a todas las criaturas del bosque.

Aunque todavía hay ciertas cosas que me molestan del verano.

Me molesta sudar cual caballo sin siquiera mover un sólo músculo. Una situación que a veces se pone un poquito dramática cuando a mi desodorante se le ocurre fallar dentro del transporte público en hora punta.

Salir del bus e ir a pie por la ciudad no soluciona nada, porque yo suelo movilizarme a una velocidad extrema, casi como una marcha olímpica, tanto, que a veces he visto que la gente se asusta al ver mi intimidante paso.

Como es de esperarse, luego de la obligada caminata, termino tan transpirado que es una obligación tomarme varios y refrescantes baños con agua fría para bajar la temperatura de mi etéreo cuerpo y estar "olfateable" otra vez.

Todo es muy fácil cuando uno tiene una casa con todos los servicios básicos en la ciudad, ¡oh!, la comodidad citadina, pero, ¡espera!, ¿y cuando me vaya de mochilero?, ¿cómo haré mi aseo personal?, ¿cómo lavaré mi pestilente ropa luego de una caminata por las montañas?, ¿dónde haré mis "cositas" del sur?

Ahora que lo recuerdo, no pensé en aquello cuando me fui de mochilero por primera vez hace ya un tiempo atrás. Lo hice todo tan impulsivamente, ¡caray!

Y ahora que estoy viendo la posibilidad de hacer otro viaje aún más austero, es inevitable preocuparme otra vez sobre el asunto, pues nadie quiere tener a un hediondo zorrillo hippie al lado, ni quiero tener problemas de tránsito intestinal por temas sanitarios.

Antes de empezar con mis elucubraciones sobre el tema (vaya palabrita), te pasaré a contar lo que experimenté en aquel primer viaje de casi tres meses por el Perú y el Ecuador, para que puedas tener una idea de lo que le sucede a un viajero inexperto con escaso dinero.

Aseo Personal

Si quieres viajar, y tienes pensado alojarte en hostales de dudosa reputación o en hoteles baratos o seudo hospedajes para mochileros con baño compartido, como lo hice yo, casi no tendrás problema con el tema del aseo personal.

Ya que estos lugares siempre cuentan con agua corriente (ojo: si el local tiene varios pisos, elige siempre las habitaciones del primer o segundo piso para que no tengas problemas de baja presión de agua).

Lo difícil, a veces, es que puede tocarte un hospedaje sin agua caliente, y si estás en un lugar frío, como en la montaña, sufrirás. Aunque uno se acostumbra, porque es estar al borde de la hipotermia u oler a culo de perro: "¿pero cómo sé yo de ese olor?", tengo perros, ¡no me pidas detalles!

En casi todo el viaje por el Perú y Ecuador pude bañarme cual Cleopatra sin contratiempos, sólo hubo dos únicas y terribles excepciones. 

La primera fue en Chamanga, Ecuador, un pequeño y olvidado pueblo al que llegué por equivocación rumbo a Mompiche. 

El rústico hostal donde me hospedé, hecho de húmeda madera sobre el río (palafitos) no tenía agua corriente, sólo unos enormes contenedores plásticos con agua de dudosa procedencia que jamás toqué, felizmente mi estancia sólo duró una noche. 

La otra mala experiencia fue en Bagua, al norte del Perú. Me alojé en un hospedaje de apariencia respetable pero que nunca tuvo agua, ni camas decentes. Me enteré luego que en esta remoto lugar hay problemas con el abastecimiento de agua potable en varios puntos de la ciudad.

Con respecto a los productos que usé para mantenerme guapo, mi botella de 400ml de champú H&S (páguenme por la publicidad), me duró los tres meses de viaje, hasta me sobró, y teniendo en cuenta que lo usé a diario. 

Igual con la pasta dentífrica. Los jabones son un caso especial, siempre tuve uno a mano, pues te los regalan en los hospedajes (junto al papel higiénico), y son acumulables, durables y "fusionables".

Por cierto, sólo una vez tuve que usar el método de aseo llamado "del avioncito", que consiste en lavarse sólo las "alitas" (axilas) con agüita y con jabon, fue en un remoto hospedaje en Yungay que no tenía ducha, pero tenía una impresionante vista de los nevados.

El aseo personal en los viajes

Lavado de Ropa
   
Lavar mi ropa sí fue un problema, porque mi escaso presupuesto no me permitió usar una lavandería, sólo en 4 ocasiones pude alojarme en lugares donde se permitía lavar y tender la ropa, los demás días tuve que lavar mi ropa a escondidas en los hostales, pues estaba explícitamente prohibido.

Mi "técnica ninja" era aprovechar mi matutina ducha, y ponerme a lavar con jabón algunas prendas mientras me enjabonaba una nalga para no levantar sospechas. 

Lavar la ropa era fácil, lo difícil era secarla dentro del cuarto. No imaginas el olor que adquirió mi ropa por haberla guardado húmeda dentro de la mochila, aunque esa "fragancia" se iba con el uso... bueno, quizá no, quizá me acostumbré al hedor.

Eso si, en lugares calurosos, como en la selva, sudas más pero usas poca ropa (casi desnudo a veces) y hasta puedes andar con sandalias todo el día para ventilar los pies. Lo bueno es que puedes andar así en donde sea, no ahorras en jabón para la ropa, sino en ropa.

Las cosillas del cuerpo sensual

O mejor conocido como: hacer caca. Qué puedo decir, la pasé muy mal, y déjame advertirte de lo que te pasará, como vuelvo a repetir, si viajas con un presupuesto ínfimo.

Primero, un reclamo a mis compatriotas peruanos, no puede ser que seamos tan sucios y desconsiderados, el 99% de los baños compartidos en los hospedajes y hostales baratos son una literal mierda. 

Pareciera que algunos huéspedes sufren de ceguera anal, pues, déjame ser explícito: la mierda estaba en cualquier lugar menos en el inodoro, y si estaba donde correspondía, la cuestión estaba lo más asqueroso posible.

Mi consejo, ¡sé fuerte! ¡¡¡muy fuerte!!!, y si el baño está demasiado sucio llama al administrador para que haga algo ¡reclama!, pero, si lo puedes solucionar por tus medios, ¡adelante! y toma todas las precauciones, desinfecta, las botellitas de lejía son baratas, y aprende algo de yoga.

Al otro extremo está Ecuador, y por lo que yo vi, nos lleva la delantera en conciencia ciudadana ¡están a años luz de distancia! Ningún hospedaje con baño compartido estuvo sucio, todos limpios, sin caca, ni orines, hasta el más barato, el de Chamanga sobre el río, estuvo limpio, a pesar de no tener agua corriente.

¿Y ahora qué?

No tengo la más mínima idea, me enfrentaré a los mismos problemas de antes, quizá estoy un poco más "curtido" después de esas experiencias, eso ayudará.

Lo novedoso ahora es que pasaré algunos días en casa de algunos amigos que he hecho en estos años en distintos lugares del Perú y Ecuador. 

Sé que no será suficiente, de todas formas a veces hay que pasar por estas situaciones, o dormir en carpa si hace falta (algo nuevo para mí), pero, al igual que el anterior viaje, más fueron la cosas buenas que malas, así que pa'lante no más, ya les contaré si me convierto en un zorrillo o muero en el intento.

Y dime ¿tú has lidiado con estos problemas en tus viajes? Cuéntame en los comentarios.

Saludos. 😉



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Cuando le dices a tu mamá que te vas de viaje


"Mamá, ¡me alisté al ejército sirio!, ¡iré a la guerra en Oriente Medio!, deséame suerte... ¿mamá?, ¿mamá estás bien?" Sí, esas son las palabras que mi santa madre pareciera escuchar cada vez que le cuento mis planes de viaje de bajo presupuesto por el Perú.

"¿Tirar dedo?, ¿acampar?, ¿y si te roban? ¿Couchsurfi... qué?, ¿tocar guitarra en la calle?, ¿irás con alguien más?, ¿sólo será por una semana?, ¿por qué no usas el bus?, ¡recapacita hijito!"

La exagerada reacción de mi preocupada madre no es novedad para mí, pues cada vez que viajo ella cree que moriré por ahí,  y no importa si ya soy todo un macho incaico de pelo en pecho, para ella siempre seré su pequeño y engreído bebé, y más aún siendo el menor de sus hijos.

He tratado de comprender el punto de vista de mi madre, pero creo que jamás podré entrar en sus amorosos zapatos, porque nunca sabré lo que es traer al mundo a una nueva vida desde las entrañas. 

Creo que este fuerte vínculo casi telepático que mi madre tiene conmigo y mis hermanos, es un superpoder reservado sólo a las mujeres que han parido.

Sabes, mi santa madre no se caracteriza por ser una gran viajera, al contrario, sé que a ella le desagradan medianamente los viajes. Prefiere una vida tranquila y sin sobresaltos geográficos o culturales. Lo único capaz de motivarle a salir de viaje es ir a un concierto, o un festival de música. 

"¡Para qué arriesgarse a viajar por lugares desconocidos teniendo la inseguridad actual, hijo!", me advierte.

Sé que es inquietante ver a alguien a quien amas dejar atrás su engañosa "burbuja de seguridad", los territorios desconocidos siempre generar miedo y preocupación, más aún en estos tiempos, cuando la prensa se ha encargado de volvernos desconfiados hasta de nuestra propia sombra, pues sólo muestran historias del peor lado del ser humano.

Sin embargo, sin querer, mi mamá me enseñó a ser bastante confiado, ella y yo creemos demasiado en la buena fe de la gente. Tan fuerte es nuestra confianza que a veces ambos rozamos la ingenuidad. Tal vez sea una característica un tanto arriesgada para un viajero, pero a la vez muy necesaria, sino vería a cada persona en la ruta como potenciales delincuentes.

Yo puedo dormir en carpa, comer en los "agachaditos", enfermarme, enfrentarme a ladrones, sobrevivir con poco dinero, andar famélico y soportar cada cosa extrema que puede ocurrir o no durante un viaje de bajo presupuesto.

Lo difícil siempre será despedirme y dejar preocupada a mi madre con esa mirada que me ruega por quedarme por mi seguridad. ¡No preocupes Ma! 

No importa el tipo de madre que uno tenga. La mía es algo sobreprotectora, pero si fuera una mujer viajera y aventurera me sentiría igual, porque aunque nuestra madre dé la impresión de ser comprensiva y abierta, en el fondo se le estrujará el corazón de la preocupación cuando tú o yo partamos mochila al hombro por el mundo.

Últimamente he visto muchos avisos en la Internet de preocupadas madres que buscan a sus hijos viajeros perdidos quién sabe dónde. A unos cuantos, por desgracia, sí les llega a ocurrir algo malo, pero la mayoría son falsas alarmas, pues al desconsiderado "bebé" se le olvidó llamar a casa.

Por favor, si vamos a salir de viaje largo por nuestro país o por Sudamérica, primero debemos de detallar nuestros planes aproximados, y tratar de tranquilizar a nuestra progenitora. Luego durante el viaje, no debemos perder la comunicación con el "nido".

La frecuencia de llamadas o los mensaje por la Internet se deben acordar previamente. Una vez cada 2 semanas es un buen lapso de tiempo, ¡pero siempre debemos cumplir lo pactado!

Si eres muy joven y crees que tu madre no te comprende o es demasiado cerrada con respecto a tus sueños nómadas, recuerda que mientras vivamos, no encontraremos a otra persona en el mundo, con tanto amor para nosotros, como nuestras madres..

A veces no nos damos cuenta de su entrega y sacrificio desinteresado, que a veces ni lo merecemos. A ella no le importa si eres ingrato, o si eres rebelde, o si eres un hombre de 50 años. Una sonrisa siempre se dibujará en su cálido rostro cada vez que ella te vea de regreso, y muy seguro te preguntará: ¿cómo estás?, como tratando de protegerte aún, pues a través de sus ojos, siempre serás para ella ese niño travieso que alguna vez fuiste.

Dia de la madre
Con mi madre santa

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¿Es seguro viajar por el Perú?


¿Viajar por el Perú es peligroso? ¿puede pasarme algo malo si voy de mochilero por este país? A ver estimado lector, no tengo una respuesta definitiva para esta importante inquietud. Yo te diría: quizá sí, o quizá no.

No puedo negar que en el Perú hay, ¿cómo podría llamarles? ¿personas? No lo creo. ¿Animales tal vez? ¡No!, los animales no tienen la culpa de actuar por instinto. ¿Entes? Sí, ¡eso es!

Hay entes sin alma capaces de hacer daño a felices seres humanos que viven y viajan pacíficamente por este país. 

Pero bueno, trataré de explicarte porqué mi respuesta no es definitiva.

Quizá sí pueda pasarte algo malo, porque como dije, existen estos entes desalmados. Pero no es un problema exclusivo de este país, estos entes están desperdigados por el planeta.

Y quizá no te pase nada, porque por fortuna, las personas de buen corazón, o que simplemente quieren vivir tranquilas sin ser molestadas, ni molestarte, son la mayoría en el Perú.

¿Qué puedo hacer entonces?    

Cuidarse es lo principal. Si vas a viajar con poco presupuesto debes de estar muy atento a cada detalle de tu alrededor. Procura obtener, lo más pronto posible, consejos de la gente local, eso ayuda mucho.

Por tu parte, evita ir por calles solitarias o truculentas, evita las noches, en especial las noches de juerga, y lo principal, dosifica con cautela la confianza hacia los extraños. Lo sé, es algo fastidioso estar en plan "a la defensiva". Quisiera que el Perú algún día tuviese la seguridad de Islandia o de Japón, soñar no cuesta nada.

También he escuchado a gente hablar del poder de la mente, y el poder de la atracción. Puede sonar muy bonito y ser de utilidad para cambiar nuestra visión del mundo, pero para mí es un bonito autoengaño, pues cosas malas también le ocurren a los que tienen la mente positiva y los "chakras alineados".

Yo veo las cosas así: Esta vida es una compleja red, con muchísimas vías por dónde podemos ir, y cada decisión que tomemos durante el día, será un camino distinto hacia muchas encrucijadas por delante.  

Lo curioso es que por este camino ramificado cruzan los caminos de otras personas, y lastimosamente también la de estos entes. Esta red es tan enredada que su ley es el azar

Podemos ser cuidadosos para que nos crucemos con situaciones o personas positivas, pero no podemos librarnos del azar.

es seguro viajar por el Perú

Mi experiencia viajando por el Perú   

He viajado por la costa, sierra y selva del Perú, y hasta el momento, no me ha pasado nada malo. Ni siquiera cuando viajé por casi 3 meses con escaso dinero junto a una chica extranjera. 

Ella vino de un país relativamente más seguro, Francia. Así que era yo el que debía leer las señales de peligro para cuidarla.

En peores manos no pudo estar. Con decir que a mí se me escapan las tortugas.

Aún así,  he aquí algunas situaciones de inseguridad "extremas" por las que pasé en ese viaje:

- Huaraz (Mirador de Rataquenua)

¿Casualidad? ¿azar? ¿o poder de la mente enfadada? No lo sé. La situación fue así. Eran las 5 de la tarde y se nos ocurrió ir caminando a un mirador a las afueras de la ciudad, pero durante el camino, empezamos a discutir con vehemencia.

Mientras se realizaba la "batalla" pasamos por un cementerio, y frente a él, habían unas vendedoras de flores y algunos quioscos donde se podía conseguir agua, gaseosas, galletas y demás chucherías. 

Yo completamente enojado, me "escondí" en uno de estos quioscos para alejarme un rato de mi compañera, con el pretexto de comprar una gaseosa. Ella mientras tanto, caminó de largo. 

La señora del quiosco, que seguramente vio la acalorada pelea me preguntó:

—¿Van para el mirador joven? 
Sí señora... ¡uf!, eso parece le conteste sonriendo.
Mejor no vaya, es muy tarde ya, hace unos días mataron a una chica allí. Dile a tu amiga que regrese.
¡¡¡Qué dice señora!!!

No hizo falta llamarla, ella ya venía de regreso a buscarme. Tuvimos que abortar la caminata por obvios motivos. Quizá no hubiese pasado nada, pero si con esta casualidad fuimos advertidos de algún peligro, pues ¡alabado sea el azar y las peleas!

- Caraz en Ancash: 

Eran las tres de la mañana, y mientras esperábamos la combi que nos llevaría a un pueblo cercano a la Laguna de Parón. Un amenazante grito interrumpió el silencio de la noche, haciéndonos saltar del susto. 

Sin embargo, se trataba sólo de un borrachín. Un señor de unos 50 años, tan ebrio, que apenas se podía mantener en pie. 

El único daño que nos hizo aquel señor fue bajarse la cremallera de su pantalón para luego sacar a su "amiguito", y dar rienda suelta a sus necesidades fisiológicas en plena calle y frente a nosotros. ¿El peligro?, morirnos de la risa.

- Trujillo y Tumbes

Nunca nos pasó nada en estas ciudades, a pesar que recorrimos sus calles con nuestras mochilotas y mi guitarra a cuestas, y además de noche. 

Lo que sí me llamó la atención fueron las constantes alertas de los trujillanos y tumbecinos: "Cuidado", "no vayan por allá", "no salgan de noche es peligroso", "cuidado con las mototaxis son choros (ladrones)", "por esa calle asaltan". 

No fue muy agradable sentir esa tensión en todo momento, pero debo agradecer el interés por nuestra seguridad de toda esa gente que se preocupó por nosotros.

- Ruta San Ignacio - Bagua Grande

A mitad de la ruta, nuestra combi fue detenida en plena carretera por varios hombres armados con fusiles y pasamontañas, jamás supimos si eran militares, policías o qué sé yo. 

Fue bastante aterrador cuando nos dimos cuenta que no era un control, sino una petición para que todos en la combi le diésemos dinero. Cosa que hicimos. Eso sí fue extremo.

- La Merced  (Junín)

Apenas habíamos llegado a nuestro hospedaje, a sólo unos metros de la plaza principal, cuando llamaron a la puerta con fuertes golpes. Al abrir, varios militares con mirada fría y desconfiada exigieron nuestros documentos.

Nos hicieron muchas preguntas, y luego revisaban los otras habitaciones —¿Pero dónde nos hemos hospedado caray!

Por fortuna, luego regresaron con nuestros documentos con un "gracias" y una sonrisa, ¡uf!

Reflexión final

Todas esas fueron las situaciones de peligro en los casi tres meses de viaje por el Perú. Son pocas comparado con la gran cantidad de buenas personas y acciones que vimos a lo largo del viaje. 

Tener una actitud positiva durante tu travesía ayuda mucho. Esta nos hace ver el mundo con nuevos ojos. 

Contaminarnos con la "realidad" que se muestra en los medios de comunicación es fácil, evita prender la televisión, o ver las noticias morbosas de la Internet.
   
No pretendo decir que vivimos en un planeta donde todos somos unos angelitos, la maldad existe en este mundo, pero ella no domina, si fuera así, la civilización humana ya se hubiese extinguido hace mucho tiempo.

Aún así, siempre es bueno cuidamos, y estar atentos a nuestra intuición (sí, esa vocecilla que nos alerta cuando algo está medio raro), y bueno, lo demás es azar, pues como me recuerda siempre mi padre: 

"A veces, ni en el lugar más peligroso te llega a pasar algo, pero cuando eres "suertudo" y te sale el premio mayor, te puedes morir a sólo unos pasos de tu casa".

Así que vivamos, amemos y viajemos sin temor.

Paz para todos.

¿Has tenido alguna situación relacionada a la inseguridad durante tus viajes? Cuéntalo en los comentarios. Te leo.

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