Guayaquil, todo está en la mente


Luego de muchas advertencias de inseguridad de parte de los lugareños, quedé muy sorprendido. ¡Cómo era posible! Algoo debía estar pasado, pues mis recuerdos de esta ciudad no incluían sensaciones de miedo y vulnerabilidad.

Quizá después de tantos años desde mi última visita a Guayaquil, estoy siendo testigo de una importante transformación. Una negativa metamorfosis que está convirtiendo esta ciudad en una selva de cemento, envuelta en una sombra de inseguridad.

Pero, intuyo que esta rara sensación quizá no es debida a la decadencia propia de una gran ciudad fuera de control, ya que Guayaquil aún conserva mucho del encanto y tranquilidad que sentí en el 2010. Así que estoy tratando de convencerme de que esto debe tener otra explicación, y ya creo saber por dónde enfocar.

Para tratar de entender mejor esta situación, haré una lista para describir algunas diferencias entre mi visita a Guayaquil el 2010, con esta última visita que realicé hace apenas unos meses atrás. Luego saco conclusiones, o por lo menos eso intentaré.


Guayaquil, Ecuador
Guayaquil, La Perla del Pacífico

Viaje a Guayaquil - 2010 (Sin miedo)

1. Primero, ¡yo era "virgen"!: 

Fue mi primer contacto con una ciudad fuera de mi país, y el primer golpe a mi orgullo peruano, pues quedé impresionado con la moderna infraestructura de la ciudad. Un ejemplo de ello es la moderna terminal de buses de Guayaquil, o los imponentes puentes cruzando los caudalosos ríos
   
Además, la amplitud y la geografía llana (en Perú siempre vemos cerros), sumado a la relativa paz de sus calles, fue ¡uf! amor a primera vista. No puedo dejar de mencionar el orden y la alta consideración por el otro de los ecuatorianos, una característica que admiro en ellos hasta el día de hoy.

Todas esas cosas fueron novedad para mi visión peruana del mundo de aquel entonces. Lima tiene sus lados amables, como las sobrecogedoras vistas del mar desde el acantilado de la Costa Verde. Sin embargo, para mí, Guayaquil nos supera ampliamente en casi todos los aspectos. Modo envidia activada.

2. El estado de estupidez: 
   
Recorrí esta ciudad y gran parte de Ecuador junto a una exnoviay sospecho que ese detalle hace una gran diferencia ¿no?, ¡claro que sí! Quizá ese estado de enamoramiento extremo, ese que nos hace ciegos ante los defectos de la persona amada, se extendió también a la ciudad ¿quién sabe? ¿París la ciudad del amor? No, no, no, ¡Guayaquil señores!

3. La ignorancia absoluta

Por seguridad siempre es bueno saber qué lugares son peligrosos en una gran ciudad. Y aunque aquella exnovia y yo supimos cuidarnos, estoy seguro que por dar rienda suelta a nuestro espíritu explorador, hayamos pisado lugares un poco "picantes" sin darnos cuenta.
Empero, la sonrisa siempre nos acompañó. Sin estrés mi ñaño. Sacas las bielas.

Guayaquil 2016 en video

Viaje a Guayaquil - Septiembre 2016 (Con un poquito de miedo)

1. Fue un viaje de prensa: 

Fue rápido, con un itinerario rígido (Parque Histórico, Malecón 2000, Barrios Las Peñas) y junto a un numeroso grupo de personas. Normalmente soy un poco huraño en los viajes, pero esta vez tuve suerte, y compartí el viaje con gente bien loca (en el buen sentido) que desbordaban amabilidad y buenas vibras.

2. Gracias, pero ya me pusiste nervioso: 

Nuestros anfitriones guayaquileños en su afán de cuidarnos, nos habían alertado de varias zonas peligrosas por donde no era buena idea caminar, peor si era de noche. Lo curioso es que yo observé la susodicha calle y la vi tranquila. ¡Hey pero si por allí yo pasé con mi ex el 2010! ¡¡¡y de noche!!!

Por cierto, estuve hospedado en un hotel llamado YU Smarthotels, un excelente lugar para alojarse, pero luego de tanta advertencia, lo mejor fue sólo salir siguiendo al guía y tratar de no ser muy aventurero.

Imagina, a unas 3 calles del hotel había un mercado popular de artesanías. Algunas de mis compañeras de viaje quisieron ir a comprar algunos recuerdos allí. Acompañé a dos de ellas haciendo de guardaespaldas. No nos pasó nada, pero la tensión que sentí no la había sentido el 2010, y eran las ¡10 de la mañana! Con esta onda yo no salgo de noche mi pana.
   
Conclusión sesuda y súper obvia

Ve al lugar de tus sueños, o ve a la esquina de tu casa, pero ten siempre presente que no importa lo bonito o feo que sea el lugar, o si te cruzas con buenas o malas personas, si no hay una actitud positiva en tu mente, un paraíso puede convertirse en un infierno.

Cuando tenemos la mente en calma y en el presente, hasta ese lugar sin "nada en especial" puede ofrecerte unas experiencias que jamás olvidarás. Como me pasó a mí el 2010 en las calles populares de Guayaquil. 

Siempre es bueno tomar algunas precauciones, sin dejar que estas lleguen a "envenenar" la mente. Este mundo está lleno de gente de buen corazón, o de personas que sólo quieren vivir, y dejarte vivir en paz.

Volviendo al tema, Guayaquil seguirá siendo Guayaquil. Esa Guayaquil con millones de formas imaginables, a veces buenas, a veces malas, pero de nosotros depende cómo reaccionar ante ello. Espero regresar pronto, tengo que subirme a esa noria que han bautizado como: La Perla.

Un abrazo.



PD 1: Viajar con pareja es a veces más divertido, pero que no se te caiga la baba.
PD 2: Creo que estoy enamorado de Ecuador mi llave.


Guayaquil Ecuador
Guayaquil 2016, con la gente brava





Compartir:

3 comentarios:

  1. guayaquil no es peligroso como te hicieron creer

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también lo creo, pero lo que trataba de decir es que todo puede cambiar cuando uno se llena de miedo en la cabeza, y claro, esta vez los causante fueron nuestros anfitriones, que nos tenían como en una burbuja, pero bueno, igual lo disfruté. Cada viaje es diferente.
      Un saludo y gracias por comentar :)

      Eliminar
  2. Entonces debes ir a Caracas para que sepas que es tensión en el ambiente dentro de una hermosa ciudad.

    ResponderEliminar

Suscríbete