Viajar sin moverse y en Re menor


   Antes de empezar a leer esta entrada quiero que hagas esto: ve a tu alrededor y fíjate si encuentras a alguien con los audífonos puestos, ¿hay?, ¿no hay?, bueno, entonces intenta escuchar el ambiente, ¿qué oyes?, ¿nada?, ¡oh, bueno!, quizá no haga falta fijarse en el exterior, pues es muy probable que en este preciso instante seas tú el que esté disfrutando de una agradable y armoniosa combinación de ruidos y silencios que el cerebro interpreta como música.

   ¡Oh la música! ¡un bello misterio eres!, sabes estimado lector, siempre me he preguntado qué sería de nosotros sin la música. Es sabido que ésta tiene el poder de influir sobre nuestro cambiante humor. La música es capaz de calmarnos en un día agitado o puede llenarnos de energía si andamos desmotivados. Ésta también es capaz de emocionarnos hasta las lágrimas, o de hacernos viajar sin necesidad de movernos, y esto último a veces sucede de extrañas formas.

   Como aquel día que elegí buscar en la Internet música muy distinta a la que habitualmente escucho, y teniendo YouTube o Spotify a disposición hay todo un universo musical por descubrir.

   Spotify fue mi primera opción, ¡que decepción! Busqué entre lo más popular por país y sólo encontré reguetón, trap, y pop del más comercial. Sabes, no tengo una buena opinión sobre la música actual, ¡las canciones ya no tienen alma! aunque hay honorables excepciones.

   De pronto, recordé las palabras de mi madre, que como buena oriunda de Huaraz, me había recomendado tiempo atrás a una antigua cantante de huayno llamada "La Pastorita Huaracina", ¡pero no!, no iba  buscar huayno en la Internet, ¡tampoco me gusta el huayno!, detesté siempre ese género musical. Además mi aversión había sido alimentada recientemente por una experiencia no tan feliz durante un viaje a Huaraz.
   
Viajes y musica

Un viaje "ahuaynado"

   Aquel viaje se inició en Pativilca, ciudad costera que junto a Paramonga y Barranca, están mayormente habitadas por descendientes de pobladores venidos desde las alturas del llamado Callejón de Huaylas en Áncash, motivo por el que muchas de las costumbres de esa zona sean las mismas que en Huaraz o Carhuaz, por ejemplo. 

   Así que no fue nada extraño para mí ver al conductor del auto que me llevó a Huaraz colocar huayno ancashino moderno a máximo volumen mientras recorríamos los sinuosos caminos de montaña.

   Es el moderno huayno ancashino el que me hizo odiar el huayno. Y en ese viaje, el sonido del arpa y de la inacabable percusión electrónica que acompañan los éxitos de Dina Pauca, Sonia Morales, ¿Fresialinda? entre otras más, fueron las únicas canciones que oí durante las 6 horas que duró el viaje (unos 200 kilómetros de recorrido).

   Por ratos pensé que el constante, "chic chiqui chic chiqui chic chiqui chic...", iba a provocarme convulsiones o locura.

Dina Paucar. No sé tú pero yo no la aguanté

   La experiencia musical rumbo a Huaraz sólo fue el preludio de todos los demás "conciertos" obligados que tuve que soportar dentro de los autos y buses peruanos. Lo más desesperante fueron las cumbias de los Hermanos Yaipen, Armonía 10, Los ¿Caribeños? de Guadalupe, Tony Rosado, el Grupo 5, 6, 7 y cuantos otros números más existan. Por cierto, ya conocía a esos grupos, mi madre es fanática de ellos.

   Tuve que oírlos a la fuerza durante casi todos los viajes por los caminos del interior del Perú. Quizá al principio no me produjeron ninguna molestia, pero cuando los escuchas en cada bus durante horas, cansa. Harta su monotonía, y especialmente sus letras simples, dramáticas y suicidas. Como para tirarse al precipicio desde la ventana del bus en plena marcha.

   Con esos recuerdos en mi mente, mi búsqueda de nueva música se apagaba lentamente. Casi resignado y a último momento, decidí hacerle caso a mi madre, ¿qué podría pasar? ¿no me iba a morir?, ¿no? Abrí YouTube, busqué Pastorita Huaracina, y me puse los audífonos, elegí una canción llamada "Suspiros al Aire", casi convencido de no soportar ni siquiera un minuto de esos ruidos.
  
Extraña conexión

   Pero pasó algo curioso, esa canción totalmente desconocida para mí, desató en mi prejuiciosa mente, una instantánea teletransportación a las montañas nevadas de la Cordillera Blanca. Fue tan intensa esa experiencia que pude hasta recordar el olor a tierra de los senderos de algunos lugares a los que fui. Ese aroma único de la montaña que siempre he asociado al aire enrarecido, y al ichu tapizando cada rincón de la puna en un día soleado pero frío.

   ¿Cómo pudo pasar?, ¿qué es?, ¿cómo pudo este huayno apoderarse de mi cabeza y llevarla a los Andes tan naturalmente, con sus olores, sabores y amable gente? Analizando con detenimiento la letra de este huayno, es fácil percibir su simpleza y dramatismo, como los huaynos actuales o la cumbia moderna, pero hay algo diferente. 

   Este logra comunicar algo sincero, tradicional, algo que brota del corazón. Al oír aquella voz y aquellos músicos sentí una genuina ejecución, sin poses. ¡Oh!, y también fue muy agradable oír guitarras, un violín y una bandurria o una mandolina quizá, no lo sé.

   Jamás pensé que un antiguo huayno ancashino fuera a gustarme tanto. En mi opinión, creo que antes se hacían mejor las cosas, incluida la música. Desde aquel día cada vez que quiero "regresar" al Callejón de Huaylas, sólo busco una canción de esta leyenda del huayno ancashino y viajo con su música, y así alimento mis ganas de volver pronto a Huaraz para caminar por sus montañas nevadas, lagunas color turquesa, y su riquísimo pan que no tiene comparación al desabrido pan de Lima.

   No he tenido otra experiencia parecida. He escuchado huayno ayacuchano en la guitarra del gran maestro Raúl García Zárate, pero, ¿qué puedo decir?, ¡él es un dios de la guitarra!, pero no me ha "teletransportado", quizá antes deba ir a Ayacucho, no lo sé.

   Lo he intentado escuchando música de la costa, como marineras o música afroperuana. Me gustan mucho, y extrañamente no han tenido el mismo efecto.

   Aún no lo puedo explicar, ¿quizá el gen andino de mi madre?, pero, por qué con otros huaynos no me pasa eso... ¡muchas preguntas! ¡ya empieza la cháchara! Lo mejor será dejarse llevar. La música no es algo racional, proviene de un lugar donde sentimientos y emociones reinan.

Suspiros al Aire - Pastorita Huaracina (minuto 2:49: ¡Achachau! 😆)

El Gran Raúl García Zárate

   Ahora quiero saber de ti amigo lector ¿tienes alguna experiencia similar? o quizá pienses lo contrario con respecto al huayno moderno. Cada uno tiene una opinión, cuéntame ¿qué canción es y adónde te hace viajar?

Gracias por llegar hasta aquí.

Nos vemos en la ruta. 😊

Compartir:

8 comentarios:

  1. Personalmente y con el respeto que merece la gente que escucha esta música actual a la que llaman "huayno", creo que lo que hoy escuchan no es huayno en si, para mi es una fusión de huayno con chicha, ¿Por que lo hacen de este modo? pues simplemente creo que es muy comercial hacerlo de esta forma, a la gente le agrada, pero pierde la esencia andina. Me agrada Raul Garcia Zarate, Manuelcha Prado, Martina Portocarrero, etc que no tiene nada que ver con fresialinda, Dina Paucar, etc, que aunque dicen cantar folklore, en la practica creo que se aleja mucho en si de las raíces. Y si, la verdad que cuando escuchas la musica andina verdadera, te transporta a los andes, a esos parajes tan agrestes con sus imponentes nevados.

    hablamos por facebook compa. Ya te paso un listado de música andina y me dices si son buenos o no. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es sólo mi opinión compa, hay mucha gente que le encanta el huayno moderno, lo sé, pero a mí no me gusta como ha evolucionado, felizmente fue grato conocer a la Pastorita o al Jilguero del Huascarán, hablando del huayno ancashino.
      Espero tu listado :D
      Un abrazo

      Eliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Viajar por el Callejon de Huaylas y Regresar por el de Conchucos es inmensamente rico . por su musica sus paisajes su Gente y hermosos recuerdos que te dejaran. mas aun viajar recorrerlos al compas de Jilguero del huascaran Princesita de Yungay la recordada Pastorita Huaracina o Chinita Cordillerana que hermoso ,.

      Eliminar
    2. Hola, gracias por leer y comentar :) por cierto, nunca he ido por el Callejón de Conchuchos, será una buena idea ir pronto, quizá atravesando el túnel que conecta con Chacas, sea como sea, ahora iré con los audífonos puestos escuchando a la Pastorita Huaracina :)
      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. MRCO ME GUSTO MUCHO LA CANCION DE LA PASTORITA HUARACINA . ES UN HUAYNO ANTIGUO DE MI EPOCA LO HE BAILADO Y ZAPATEADO HASTA EL CANSANCIO CLARO PUES LO MEJOR Y MUY ALEGRE AQUELLAS EPOCAS MI QUERIDO HUARAS QUE VOY OLVIDAR .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es madre Santa, esta entrada está inspirada en tu recomendación musical :)

      Eliminar

Suscríbete