Viajar sin moverse y en Re menor

No válido para el reguetón y derivados.

   Antes de empezar a leer esta entrada quiero que hagas esto. Ve a tu alrededor y fíjate si encuentras a alguien con los audífonos puestos ¿hay? ¿no? bueno, entonces intenta escuchar el ambiente ¿qué oyes? ¿nada? ¡oh bueno! quizá no haga falta ver en el exterior, pues es muy probable que en este preciso instante estés escuchando en tu celular una agradable combinación de ruidos y silencios, organizados de tal forma que nuestro cerebro las interpreta como música

   ¡Oh la música! ¡un bello misterio eres! Sabes estimado lector, siempre me pregunté qué sería de nosotros sin ella, pues es sabido que la música tiene el poder de influir sobre nuestro cambiante humor. La música es capaz de calmarnos en un día agitado o de llenarnos de energía cuando estamos desmotivados. Ella también es capaz de emocionarnos hasta las lágrimas o hasta de hacernos viajar sin necesidad de movernos. 

   Y a veces sucede de extrañas formas. Como aquel día que elegí poner música para ayudar a mi mente a volar por unos minutos. Fue un día en el que no quise escuchar las mismas melodías de siempre. Deseaba descubrir algo nuevo, pero antiguo, ya que no soy muy aficionado a la música actual, tengo una opinión poco positiva de ella, con algunas honrosas excepciones. Así que teniendo eso en cuenta me pregunté: ¿Que opciones hay? 

   Fue así que pude recordar una recomendación de mi madre, ella es oriunda de Huaraz, y tiempo atrás le oí nombrar a una cantante de huayno llamada "La Pastorita Huaracina" ¡pero no! buscar huayno por la Internet no me entusiasmó nada ¡no me gusta ese género musical! Lo detesté siempre. Incluso mi aversión aumentó por una experiencia musical no tan agradable durante un viaje con mi novia hace unos años atrás.

   Aquel viaje se inició en Paramonga, y tenía como primer destino la ciudad Huaraz. No fue fácil llegar allí, estuvimos horas esperando los buses en un paradero informal en Pativilca. Nuestra espera no dio frutos y tuvimos que conseguir un automóvil que por 35 soles por persona nos llevó hasta las alturas andinas junto a otros 2 pasajeros más. 

   Sé que la mayoría de los pobladores de Paramonga y Pativilca emigraron de Huaraz y del Callejón de Huaylas en general, así que no es de extrañar que muchas de sus costumbres o casi todas, provengan de allá, por eso no me sorprendió que el conductor de nuestro auto pusiera huayno ancashino moderno a máximo volumen mientras viajábamos.

   Es el huayno moderno el que me hizo odiar el huayno. Y en aquel viaje, el sonido del arpa y de esa inacabable percusión electrónica que acompañan los "éxitos" de Dina Pauca, Sonia Morales, ¿Fresialinda? entre otras más, fueron nuestras acompañantes en las 6 horas que duró el viaje (unos 200 kilómetros de recorrido). Y no sólo era yo el que se sentía incómodo, sino también mi extranjera novia, que nunca antes había escuchado huayno. Por ratos pensé que el constante "chic chiqui chic chiqui chic chiqui chic...", iba a provocarme convulsiones.

No sé tú pero yo no lo aguanté

   La experiencia musical rumbo a Huaraz sólo fue el preludio de todos los demás "conciertos" obligados que tuvimos que soportar dentro de los buses peruanos. Lo más desesperante fueron las cumbias de los Hermanos Yaipen, Armonía 10, Los ¿Caribeños? de Guadalupe, Tony Rosado, el Grupo 5, 6, 7 y cuantos otros números más existan. Conocía a estos grupos, mi madre es fanática de ellos.

   Tuve que oírlos a la fuerza durante casi todos los viajes por los caminos del interior del Perú. Quizá al principio no me produjeron ninguna molestia, pero cuando los escuchas en cada bus durante horas, llega a cansar. Llega al hartazgo su monotonía y especialmente sus letras simples, dramáticas y suicidas. Como para tirarse al precipicio desde la ventana del transporte en plena marcha.

   Con esos recuerdos en mi mente, mi búsqueda de nueva música se apagaba lentamente. Casi resignado y a último momento, decidí hacerle caso a mi madre ¿qué podría pasar? ¿no me iba a morir? ¿no? Abrí Youtube, busqué Pastorita Huaracina y me puse los audífonos. Elegí una canción llamada "Suspiros al Aire" casi convencido de no soportar ni siquiera un minuto de esos ruidos.

   Pero pasó algo curioso, esa canción totalmente desconocida para mí desató en mi prejuiciosa mente, una instantánea teletransportación a las montañas nevadas de la Cordillera Blanca. Fue tan intensa la experiencia que pude recordar el olor a tierra de los senderos de algunos lugares a los que fui. Ese aroma único de la montaña que siempre la he asociado al aire enrarecido, y al ichu tapizando cada rincón de la puna en un día soleado pero frío.

   ¿Cómo pudo pasar? ¿qué es? ¿cómo pudo este huayno tomar mi conciencia y llevarla a los Andes tan naturalmente con sus olores, sabores y amable gente? Analizando con detenimiento la letra de este huayno, es fácil percibir su simpleza y dramatismo, como los huaynos actuales o la cumbia moderna, pero hay algo diferente. Este logra comunicar algo sincero, tradicional, algo que les brota del corazón. Al oír aquella voz y aquellos músicos sentí una genuina ejecución y sin poses. ¡Oh! y también fue raro oír guitarras, un violín y una bandurria o una mandolina quizá, no lo sé.


Camino a Churup
Sendero al bajar de Churup al sur de Huaraz

   Jamás pensé que un antiguo huayno ancashino fuera a gustarme tanto. En mi opinión, creo que antes se hacían mejor las cosas, incluida la música. Desde aquel día cada vez que quiero regresar al Callejón de Huaylas, sólo busco una canción de esta leyenda del huayno y "viajo" con su música, alimentando mis ganas de volver pronto a Huaraz para caminar por sus montañas nevadas, lagunas color turquesa, y comer su riquísimo pan que no tiene comparación al desabrido pan de Lima.

   No he tenido otra experiencia parecida. He escuchado huayno ayacuchano en la guitarra del maestro Raúl García Zárate ¿qué puedo decir? ¡él es un dios de la guitarra! pero no me ha "teletransportado", quizá deba antes ir a Ayacucho.
   Lo he intentado escuchando música de la costa, como marineras o música afroperuana. Me gustan mucho pero no han tenido el mismo efecto.

   Aún no lo puedo explicar ¿quizá el gen andino de mi madre? pero por qué con otros huaynos no me pasa eso... ¡muchas preguntas! ¡ya empieza la cháchara! Lo mejor será dejarse llevar. La música no es algo racional, proviene de un lugar donde sentimientos y emociones reinan. Así que matemáticos, dejen de buscar patrones y orden.

Suspiros al Aire - Pastorita Huaracina (minuto 2:50: ¡Achachau! :D)

El Gran Raúl García Zárate

   Ahora quiero saber de ti amigo lector ¿tienes alguna experiencia similar? o quizá pienses lo contrario con respecto al huayno moderno. Cada uno tiene una opinión, pero cuéntame ¿qué canción es y adónde te hace viajar?

Gracias por llegar hasta aquí.

Nos vemos en la ruta. :)

Compartir:

8 comentarios:

  1. Personalmente y con el respeto que merece la gente que escucha esta música actual a la que llaman "huayno", creo que lo que hoy escuchan no es huayno en si, para mi es una fusión de huayno con chicha, ¿Por que lo hacen de este modo? pues simplemente creo que es muy comercial hacerlo de esta forma, a la gente le agrada, pero pierde la esencia andina. Me agrada Raul Garcia Zarate, Manuelcha Prado, Martina Portocarrero, etc que no tiene nada que ver con fresialinda, Dina Paucar, etc, que aunque dicen cantar folklore, en la practica creo que se aleja mucho en si de las raíces. Y si, la verdad que cuando escuchas la musica andina verdadera, te transporta a los andes, a esos parajes tan agrestes con sus imponentes nevados.

    hablamos por facebook compa. Ya te paso un listado de música andina y me dices si son buenos o no. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es sólo mi opinión compa, hay mucha gente que le encanta el huayno moderno, lo sé, pero a mí no me gusta como ha evolucionado, felizmente fue grato conocer a la Pastorita o al Jilguero del Huascarán, hablando del huayno ancashino.
      Espero tu listado :D
      Un abrazo

      Eliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Viajar por el Callejon de Huaylas y Regresar por el de Conchucos es inmensamente rico . por su musica sus paisajes su Gente y hermosos recuerdos que te dejaran. mas aun viajar recorrerlos al compas de Jilguero del huascaran Princesita de Yungay la recordada Pastorita Huaracina o Chinita Cordillerana que hermoso ,.

      Eliminar
    2. Hola, gracias por leer y comentar :) por cierto, nunca he ido por el Callejón de Conchuchos, será una buena idea ir pronto, quizá atravesando el túnel que conecta con Chacas, sea como sea, ahora iré con los audífonos puestos escuchando a la Pastorita Huaracina :)
      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. MRCO ME GUSTO MUCHO LA CANCION DE LA PASTORITA HUARACINA . ES UN HUAYNO ANTIGUO DE MI EPOCA LO HE BAILADO Y ZAPATEADO HASTA EL CANSANCIO CLARO PUES LO MEJOR Y MUY ALEGRE AQUELLAS EPOCAS MI QUERIDO HUARAS QUE VOY OLVIDAR .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es madre Santa, esta entrada está inspirada en tu recomendación musical :)

      Eliminar

Suscríbete :)

Soy parte de

Hispanic Travel Bloggers