Extrañas cosas que suceden cuando abres un seudo blog de viajes


   De pronto entreabres los legañosos ojos y tomas consciencia del nuevo día que está por empezar. Afuera los pajarillos cantan alegres melodías mientras la suave brisa, calentada por el naciente sol, entra por tu ventana.

   Si eres de los míos no tendrás al lado a una mujer compartiendo tu lecho, u hombre si eres una mujer heterosexual, pues allí sólo estará el inseparable y fiel celular. Aquel pedazo de plástico y de tecnología casi alienígena que nos arrulla toda la madrugada con sus ocasionales notificaciones.

   Facebook, Twitter, Instagram, correo electrónico, lo revisas todo allí mismo, incluso antes del bostezo y el estiramiento matutino, ya que ansías encontrar un nuevo mensaje, un nuevo comentario, una nueva suscripción, un nuevo seguidor, un retuit, un "Me Gusta", ¡lo que sea! ¿pero por qué hacemos esto? Bueno, porque son las herramientas que todo "bloguero de viajes", o "Travel Blogger" en potencia, usa para hacer su incursión en este saturado mundillo virtual.

Caso número 234560035 - Guitarra Viajera
  
   Lo acepto de buena gana, mi blog no es útil, no doy información práctica para que mis lectores puedan organizar un viaje, quizá en algún momento hubo un destello de pragmatismo influenciado por buenos amigos dedicados al turismo, pero mi blog o diario es esencialmente eso, ¡un condenado diario! que sólo trata de narrar cosas que me suceden en un viaje corto, largo o cuando vegeto en la ciudad, pero tampoco me considero alguien que escriba bien.

   Aún me sorprende que haya un poco mas de 200 personas suscritas al blog y que estas visitas provengan principalmente de Google, teniendo en cuenta que al omnisciente buscador sólo le interesa posicionar en su primera página lo que en su sabiduría de robot considera relevante. 

   Yo fui feliz con esas estadísticas, no intenté hacer más, sólo escribir y dejar que me encontrasen, por cierto el SEO siempre me llegó a la coronilla, pero luego apareció el Facebook y las demás redes sociales, y no es que mi blog sea tan antiguo, sino que al tenerlo el uso de estas redes sociales cambió. Por ejemplo, pasé de publicar videos de gatitos tiernos a crear la FanPage de Guitarra Viajera, o de pelear en Twitter a tuitear sólo temas relacionados a los viajes.

Eso no es amor, es una obsesión

   El Facebook me dio la oportunidad de mostrarme "al mundo", de exponerme frente a mis lectores, de pasar del anonimato del blog a ser visto por varias centenas de personas actualmente. Fotos, videos, transmisiones en vivo, lo probé todo. Obtuve buenos y malos resultados y algunos cuantos pulgares arriba, corazoncitos y caritas sonrientes, pero algo comenzó a ponerse raro.

   Pronto noté que tenía 2 públicos independientes, uno en el Facebook y otro en el blog. Los de la red social en su gran mayoría no leía las entradas, pero dejaban sus pulgares arriba y uno que otro comentario, nada más. Los del blog en contraste, se suscribían y leían cada nueva publicación sin demora.

   No había forma de escapar, debía de colocar contenido distinto al blog para poder mantenerme a flote en esta red social o desaparecer. Al principio fue un divertido reto creativo, ya que un blog puede estar dos semanas sin actualizarse y aún así tener la misma cantidad de visitas, pero el Facebook es distinto, sin llamativas publicaciones diarias las estadísticas pueden caer hasta llegar a cero.

   Fue así que empezó mi obsesión, en pensar y vivir en "modo Facebook" y en dormir junto al celular, pendiente de la cantidad de pulgarcitos, corazoncitos y caritas. Se convirtió en una actividad bastante estresante, era estar pendiente si una publicación era eficaz o no ¡pues vamos quiero más "Me Gusta"! ¡más! ¡más! ¡máaas!

El camino medio dijo... Buda

   Toqué el tema de las redes sociales y el Facebook anteriormente en el blog (ve aquí para leerlo), pero mi naturaleza contradictoria tiró todo por la borda e hice lo que se suponía no debía hacer. Justo por esas fechas mi obsesión por las redes sociales empezó a crecer, y actualmente me está generando algunos problemas.

   Sé que el "grueso de la humanidad" está en el Facebook, luego le sigue el Instagram y después el Twitter. Sé que es divertido transmitir en vivo, y recibir comentarios y caritas felices, pero para personas ansiosas como yo, no es positivo estar tras ese crecimiento que cada vez se torna más difícil sino pagas por publicidad.

   La solución pareciera ser el abandono total de estas esclavizantes redes, pero ellas no tienen la culpa. Ellas cumplen su misión de difusores de contenidos a la perfección y sería tonto salir de ellas teniendo en mente un proyecto musical que ya vengo aplazando demasiado tiempo. El camino medio es la solución, es decir tener en cuenta las estadísticas de la redes como si del pronóstico del clima se tratase, sin la búsqueda incesante de aprobación virtual ¡oh caramba! eso sonó a una baja autoestima.

   Y ya he empezado, esta entrada bien podría haberla escrito en la FanPage de Guitarra Viajera, pero prefiero publicarla aquí y recibir algún comentario tuyo si realmente lo merece. Por cierto, los comentarios sólo sirven en la versión de escritorio, esta plantilla no deja comentar si entras desde el celular.

¿Tendré éxito en dejar esta obsesión? ¿podré dejar de revisar mis redes cada 2 horas? veremos. 

Continuará...

PD: Tan contradictorio soy que publicaré esto en FB también. :D 


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Diarios de Viaje. ¿Te ha pasado?



   "¡Carito sube tú primero por favor!" le dije a mi compañera con la cortesía propia de un hombre perdidamente enamorado al momento de ingresar al bus que nos llevaría a Montañita desde Guayaquil. "¡Que bueno que los asientos estén numerados!" pensé aliviado mientras subía las enormes mochilas a la cabina, pues nos habían dicho que en la bodega los equipajes tienden a "perderse" de forma paranormal. 

      "A ver... uno, dos; tres, cuatro... nueve, diez; ¡once, doce! ¡aquí están nuestros asientos Carito!" 

   Pero ¡oh sorpresa! los asientos estaban ocupados por una fusionada parejita. Un hombre de duro semblante acompañado de una rendida mujer que se apoyaba cariñosamente sobre él y sobre su bien trabajado bíceps y tríceps izquierdo. 

   "¡Uf que incómodo! seguramente se han equivocado, les diré que son mis asientos y ¡listo! ¡oh este viaje está yendo tan bien y feliz que provoca abrazar a todos! ¡vamos! ¡él será amable, se irá y todo serán sonrisas!" me dije a mí mismo.

   No contaré detalles del incidente para no quedar en vergüenza frente ti estimado lector, es que al final tuve que ir con las pesadas mochilas a cuestas hasta al fondo del bus y con mis pasajes numerados en vano, derrotado y con el "rabo entre las piernas", ¡sí! me había dejado intimidar por aquel hombre, el poderío del macho alfa definitivamente no es lo mío. Estoy seguro que Caroline tomó nota de esta situación: "Ummm débil, cero protección ¡anotado!" ¡quién sabe!

   ¿Y porqué te cuento esto? Bueno, no sé, quizás porque no importa si viajas de ciudad en ciudad o de pueblo en pueblo, o de páramo desolado a selvas salvajes, tampoco importa si eres viajero cinco estrellas o un mochilero nómada que duerme bajo ellas, al final todos hemos pasado por situaciones que pueden ser graciosas, negativas o hasta raras, esas que luego terminan convirtiéndose en historias que contamos a nuestros amigos entre risas y asombro. Anécdotas también las llaman, y quien no tenga una durante un viaje que tire la primera mochila/maleta/palo-con-trapo (al estilo del Chavo del 8) primero.


De la ardiente selva a los estertores de la muerte

   Mis viajes no se han caracterizado por ser cómodos, siempre elijo lo más barato, sea la comida, el pasaje o el alojamiento. Con respecto a este último, me basta que tenga una cama, un baño y algo de privacidad, requisitos que cualquier hotelucho u hospedaje de mala muerte logran cumplir parcialmente.

   Pero algunos hospedajes suelen dar sorpresas bastante graciosas y también molestas, y no me voy a enfocar en la suciedad de sus baños compartidos o de sus sábanas de dudosa limpieza ¡no! sino a cosas que sólo en ciudades de la selva peruana, como en Tarapoto por ejemplo, he llegado a experimentar.

   "¡Oh el sublime acto del amor!" ¿sublime? bueno, no provoca llamarlo así cuando en medio del silencio de la noche y mientras tratas de dormir, comienzan a oírse desde varios cuartos del hospedaje una sinfonía de gemidos propios de una película porno hardcore. Al principio es gracioso, pero luego de varios minutos deja de serlo. ¿Media hora ya? ¡asu! la gente en la selva si que es bien brava ah.

   "La pequeña muerte" llaman algunos al sentimiento pos clímax de tan ardiente actividad, ¿qué? ¿cómo? ¿pequeña muerte? ¡bah! una real pequeña muerte fue lo que yo sentí en Ecuador, y no, no fue a causa del "sublime acto".

   Mi experiencia "con la muerte" ocurrió en la paradisíaca isla Portete cerca a Mompiche. Una isla de fina arena, aguas tranquilas, enormes palmeras y ningún alma alrededor. 
   "¡Carito no me pellizques por favor! ¡no quiero despertar de este sueño!" parecían gritar mis ojos. Tanta belleza en un sólo lugar tuvo un efecto idiotizante e hizo que no me fijara por donde metía mis descalzos piececillos.



   Las últimas horas de la tarde la pasamos caminando por la húmeda orilla, sonrisas por allá, suspiros por acá y de pronto, un crujido ¡aaay! ¡había pisado un pez varado en la orilla! pero no cualquier pez, era un pez erizo con todas sus aterradoras espinas retraídas ¡ahí delante! ¡tan visible! ¡tan obvio! y ¡pum! pequeños cortes un poco sangrantes en la planta del pie. 

   No soy especialista en peces, sólo sabía que había pisado al pez más feo del mundo, "ni su madre lo debió querer" bromeé. Fue Caroline la que se puso pálida como una vela luego de ver al monstruo marino: "Marco, creo que ese pez tiene veneno en sus espinas, y no sé que tan grave sea." Sabes estimado lector, la mente tiene un poder enorme para hacer realidad muchos milagros a través de la sugestión ¿has oído del efecto placebo

   Bueno, fue lo que experimenté, un efecto placebo inverso en el que sentí como el supuesto veneno mortal iba subiendo por mi pie provocando un picor que se iba extendiendo por mi cuerpo, además las palabras de mi compañera empeoraron la crisis, ella me pidió tranquilidad ya que el supuesto efecto del veneno mortal mata en unos 2 o 3 minutos. Créeme que hubo un momento en el que sentí que me faltaba el aire, pero pasaron 10 minutos y estaba vivo ¡falsa alarma! ¡uf! 

   Como dato útil, te diré que el pez erizo no tiene veneno en sus espinas, sólo algunas especies poseen tetrodotoxina, el veneno que mata en minutos, pero está en su hígado y en menor medida en su carne, por eso mientras no te comas uno ¡todo genial!

La bolsitas mágicas

   Viajar en bus fue a veces toda una odisea, especialmente para mi nariz, que muy a menudo ha recibido asfixiantes golpes de olor de diversas fuentes que no mencionaré, ¡ah! con sólo recordarlo mi piel toma un bronceado verde clorofila muy bonito. 
   Sobre el tema ya he escrito en una entrada titulada "Cómo sobrevivir a un viaje en bus" en la que describo las diferentes situaciones que pueden ocurrir si viajas en una empresa informal.

   Pero esta última historia no trata de eso, sino de una situación que me sigue causando risa cada vez que la recuerdo. Ocurrió dentro de un pequeño bus rumbo a Celendín, habíamos partido muy temprano desde Leymebamba y el viaje transcurrió sin problemas, hasta tuvimos suerte de recibir unos deliciosos mangos de parte de un misterioso señor que subió a mitad de camino sólo para repartir los dulces frutos a todos los pasajeros, era nuestro Papa Noel de los andes en un 24 de diciembre (lee la historia aquí).



   Lo gracioso fue que pasados unos minutos el bus se detuvo sin razón, y el "copiloto", "terramozo","segundo al mando", "chulillo" o como le llamen, bajó de la máquina para inspeccionar las ruedas, todo normal hasta ahí. Luego de hacer las verificaciones del caso, sacó de una bolsa de plástico negra varias bolsitas transparentes que comenzó a repartir entre los pasajeros. Nadie pareció sorprenderse, solo nosotros, que entre risas le preguntamos al chico el porqué, él nos respondió mostrando una amplia sonrisa ¡nada más!

   "¡Adónde hemos ido a parar! revisan las llantas, la parte trasera del bus, y ahora nos entregan bolsitas, ¿vamos a vomitar como poseídos acaso? ¡qué ruta endemoniada vamos a cruzar! ¡no! tranquilidad, la bolsa es para colocar las cascaritas del mango, eso debe ser." le dije a Caroline entre risas.

   No sentí nada especial en esta ruta, no viajamos en círculos eternos, ni por excesivas curvas, y como es frecuente, sólo un niño llegó a usar la bolsita porque se mareó el condenado. Bueno, yo también usé la bolsita... para colocar mis cascaritas y la pepaza del mango.

   Tengo muchas pequeñas historias que me ocurrieron durante los viajes, pero no son interesantes como para ser contadas, como la reciente en la que me quedé dormido a pesar de las 6 alarmas programadas en mi celular, lo anecdótico fue que mis horribles alarmas sonaron a las 4 de la mañana y estaba en una posada en la selva con paredes de carrizo o bambú y llena de turistas extranjeros. Resultado, se quejaron al día siguiente ¡yo no fui! ¡chau!

   Si quieres leer una historia realmente interesante te invito a pasar por el blog de Arturo Bullard, que junto a su esposa, pasó por una situación que casi le cuesta la vida (vela AQUÍ). 

   Bueno estimado lector, ahora te invito a que me cuentes alguna anécdota en los comentarios, me gustaría mucho leer tus historias.

Un abrazo y a seguir viajando :)
   
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Un mágico lugar llamado Tambopata,

Lago Sandoval - Reserva Nacional Tambopata
Video al final de la entrada

   No pude contenerme, la curiosidad fue más fuerte que yo, ella me obligó a estirar el cuello desde el asiento del pasillo hasta la ventanilla del avión, yo sólo deseaba divisar desde el aire la inmensa alfombra de árboles que se extendía llana hasta el horizonte. Quedé tan hipnotizado ante aquel espectáculo que no me di cuenta que había invadido el espacio personal de mi ocasional compañero de viaje.

   Iba a quitarme de allí para no seguir molestando, pero al no ver molestia alguna en el rostro del hombre, continué con el cuello estirado cual jirafa, viendo también los serpenteantes y rojizos ríos que atravesaban el bosque como si de venas se tratasen.

   Era mi primera vez en los dominios de la húmeda y calurosa selva baja. Había estado anteriormente en selvas montañosas, como las que hay en Satipo o Tarapoto, pero la que posee el departamento sureño de Madre de Dios es como algunos dicen, la verdadera selva, salvaje y misteriosa.

La ciudad de Puerto Maldonado

   Esta ciudad ubicada en las orillas del río Madre de Dios, es la más importante del departamento antes mencionado. No puedo contarte mucho de ella porque desde mi punto de vista no es una ciudad muy atractiva de ver, porque no cuenta con una arquitectura destacable. Sus calles, casas y edificios son tan comunes como los que encontrarías en las periferias de Lima o en alguna provincia costera del Perú.

   Los únicos puntos interesantes que yo vi fueron el Mirador de la Biodiversidad, que es una torre de 47 metros de alto a la que tendrás que subir sólo con la ayuda de tus piernas, ya que el ascensor, según nos dijeron, se malogró el mismo día de la inauguración hace varios años atrás. Así que mentalízate y toma fuerzas para los 15 pisos a vencer.

   Otro punto bastante recomendable a visitar es el mariposario de la ciudad, que se encuentra justo al lado del aeropuerto. Si te fascinan estos insectos voladores, allí encontrarás muchas especies de mariposas que parecen competir para llamar tu atención. Yo quedé especialmente cautivado con la enorme mariposa ojos de búho y la hermosa mariposa azul, esta última bastante "especial" porque no quería mostrarnos el azul iridiscente de sus alas, ya que mantenía su mayor característica oculta frente a las cámaras, pero bastaba dejar de enfocarla para que la astuta lepidóptera abriera nuevamente las alitas como si estuviera jugando con nosotros.


Puerto Maldonado - Madre de Dios
La ciudad de Puerto Maldonado desde el mirador

Mariposario de Puerto Maldonado
¡Oye ya pues, déjate no!

El corredor ecoturístico del Tambopata

   Ubicada al sur de la ciudad de Puerto Maldonado, dentro de la zona de amortiguamiento del Tambopata... "¡espera! ¡espera! ¿Tambopata? ¿pero qué es Tambopata?" Disculpa por no haberlo mencionado al inicio estimado lector. Sabes, para mí fue algo confuso, ya que el nombre de Tambopata, lo tiene un río, una provincia y una reserva nacional, todo dentro del departamento de Madre de Dios.

   Oí la palabra Tambopata por primera vez allá por el año de 1996 aproximadamente, cuando el documental "Candamo, La Última Selva sin Hombres" fue toda una novedad en la televisión peruana ¡oh que tiempos aquellos! fue con ese documental que supe de la existencia de la Reserva Nacional del Tambopata, un área natural protegida que acoge entre sus árboles a la mayor diversidad de vida animal y vegetal del planeta. 

   Ésta reciente visita al Tambopara ha sido un sueño cumplido, ya que desde niño ansiaba conocer este mágico lugar, y ahora décadas después he llegado a recorrer sus senderos, ver sus animales, navegar sus aguas y sentir sus olores, con la misma ilusión de entonces.

   Retomando el tema, el corredor ecoturístico del Tambopata es una iniciativa privada en la que personas poseedoras de estas tierras, han tenido la grandiosa idea de cambiar drásticamente sus actividades ganaderas y agrícolas que depredaban la selva, por actividades de reforestación, conservación y turismo. 

   Un ejemplo de estos emprendimientos privados es la del señor Víctor Zambrano, que actualmente administra un área de 34 hectáreas a la que ha llamado K'erenda Homet, un fundo lleno de aves silvestres y distintas especies de árboles reforestados. Lo que me pareció bastante curioso fue que Víctor enseña a los niños de Puerto Maldonado a ser conscientes de la importancia de estos ecosistemas, todo normal hasta allí, lo extraño es que la mayoría de estos niños son hijos de padres que se dedican a la minería y a la tala ilegal. Espero que con ello se esté gestando un cambio a futuro.

Fundo K'erenda Homet - Tambopata
Vista desde el K'erenda Homet

Fundo Botafogo - Tambopata
No tenía teleobjetivo para tomar a las aves... tocó tomar al perro

   En el corredor hay muchos fundos y hasta centros recreativos con la misma idea, la conservación, uno de ellos me pareció bastante curioso, Botafogo se llama, un fundo con un carácter un poco más relajado, donde incluso se realizan bodas para aquellos novios que buscan algo distinto ¡oye que eso se ve interesante! ¡tomaré nota!

La Reserva Nacional Tambopata

   Estaba impaciente, los emprendimientos en el corredor del Tambopata son muy buenas noticias, y también buenas opciones para visitar e informarse sobre el gran reto que tienen los madrediosenses para mantener el equilibrio en la selva, teniendo en cuenta el aumento de la tala y la minería ilegal en estos tiempos, pero ya sabes, uno no puede amar lo que no conoce, y ese día la desesperación por ir a la reserva lo más pronto posible me tenía muy ansioso.

   La base para nuestras operaciones de logística periodística y blogueril, es decir el lugar donde íbamos a dormir, comer, cargar las baterías del celular y cambiarnos de ropa para ponernos guapos(as) antes de ingresar a la reserva, fue el Monte Amazónico Lodge, una posada a ubicada a 35 minutos navegando por el curso del río Madre de Dios desde Puerto Maldonado.

   Esta no es la única posada para turistas que existe en la zona, hay muchas más a lo largo del río. Todas ellas ofrecen al visitante una total desconexión de nuestra virtual y moderna forma de vida citadina. En nuestra posada por ejemplo, la mayor parte del día y la noche no había electricidad, ni señal de celular y ni hablar del wifi. Los únicos servicios constantes eran el agua, la buena comida de la selva y las actividades adrenalínicas como el canopy y el arborismo ubicadas a pocos metros de las cabañas. Cabañas que por cierto, aún con la visita de algún ocasional insecto alienígena, son muy cómodas.

   Ahora una pregunta para ti: ¿Cuántas veces revisas el celular o móvil al día? ¿diez veces? ¿veinte? ¿noventa y nueve? Yo he perdido la cuenta, más aún cuando he de mantener un blog con sus respectivas redes sociales en la Internet, todo eso me han convertido en una de esas personas que no pueden vivir sin su celular ni siquiera un segundo. Bueno, ese estrés desaparece en lugares remotos como este. Allí tus sentidos parecen resucitar, los ojos vuelven a ver, los oídos a escuchar, la piel a sentir, y la nariz a oler los agradables aromas del bosque.


Monte Amazonico Lodge - Tambopata
Y llegamos a la posada...

Ronsoco o capibara - Tambopata
... en donde capibaras salvajes se pasean tranquilamente

El lago Sandoval
  
   La selva no es un lugar silencioso, hay crujidos por ahí, ensordecedores y desesperados llamados de amor de cigarras macho por allá, cantos de aves de todo tipo más acá, aullidos de cotomonos que parecían motores de camión por acullá. Una sinfonía salvaje que te recuerda que el Tambopata es un sitio que rebosa de vida.

   Vida que no sólo puedes escuchar, sino también ver, como en nuestro camino al lago Sandoval dentro de la Reserva Nacional Tambopata

    Pero para disfrutar de este maravilloso lago fue necesario hacer unos sacrificios, como despertarse a las cuatro y media de la mañana, desayunar como un zombi y luego embarcarse para surcar el río e ir hacia el puesto de control de la reserva. Desde ese punto tomaríamos un oscuro sendero entre la espesa selva que nos tomó más de una hora recorrer. El camino no es pesado al principio, pero mientras pasan los minutos y el calor húmedo hace estragos, la marcha puede volverse algo desafiante.

   El cansancio pasó a segundo plano cuando durante la caminata hicieron su aparición una enloquecedora variedad de aves. Carlos, nuestro anfitrión de la posada y guía aquel día, identificaba cada ave donde yo sólo veía árboles. "¡vengan, miren aquí! ¡allá está! ¡shhh arriba en la rama!" nos decía emocionado. Como te contaba más arriba, un citadino puede escuchar a la fauna, pero verla requiere una pericia que sólo Carlos poseía.

   Quizá la parte más cautivadora y meditativa del viaje fue navegar sobre el lago Sandoval, un calmo lago de aguas claras y tranquilas que son el hogar de caimanes, nutrias, tortugas, monos y un sinfín de aves como el shansho, el martín pescador, garzas y guacamayos. La atmósfera en este lago tiene a mi parecer un vaho místico que calma a la inquieta mente, permitiendo entrar al mundo de los sentidos. Aún hoy me pregunto si he estado realmente allí o si sólo fue un sueño.

Lago Sandoval - Reserva Nacional Tambopata
Carlos y su visión de águila

Lago Sandoval - Reserva Nacional Tambopata
Aves en el lago Sandoval, ellos son los estrafalarios Shanshos

El paraíso en el Infierno

   Luego de unos días en el Monte Amazónico Lodge, nuestro "puesto de operaciones tácticas" se trasladó a hacia otro punto de la selva, específicamente dentro de la reserva de la comunidad nativa de Infierno. Este es un territorio administrado por la comunidad y que tiene como límites al río Tambopata y a la misma reserva nacional del mismo nombre.

   Dentro de la reserva comunal se encuentra la encantadora posada Amazonas, que la empresa Rainforest Expeditions administra en convenio con la comunidad nativa. Una buena iniciativa que trae beneficios a la gente de la comunidad perteneciente mayormente a la etnia Ese'eja.

   Mi breve experiencia en este lugar fue un poco anecdótica. Empezó con el ascenso de una estrecha torre de 37 metros a unos minutos de la posada (ver video), esta permite observar hasta las lejanas montañas de Puno, siendo eso posible gracias a que el basto territorio de Madre de Dios es completamente plano, sin elevaciones, sólo la de los árboles.

   Los cortos planes en esta reserva sólo constaban de una visita a las collpas, que son una especie de acantilado en un claro donde la tierra arcillosa atrae a las aves para proveerse de sales y otros minerales. Luego de ello iríamos a la laguna Tres Chimbadas, donde habita una familia de nutrias o lobos de río, además de pirañas y anguilas eléctricas.

   El plan era perfecto, pero no logré despertarme a las cuatro de la mañana como estaba previsto, a pesar que puse hasta cinco alarmas en el celular, no imagino lo molesto que debió ser para los demás visitantes extranjeros tener que oír el espantoso ruido de mi alarma a esas horas, teniendo en cuenta que las paredes de la posada son de delgada madera y bambú.

   Al final sólo puede ir a la laguna, ya que desperté asustado a las seis de la mañana, justo cuando mis compañeros de viaje regresaban de las collpas.

Consideraciones finales
  
   Una de las cosas que llamó mi atención en este viaje fue ver que la gente que visita mayormente el Tambopata es extranjera, y no sólo es mi subjetiva apreciación, sino la del mismo Carlos de Monte Amazónico Lodge y Jesús de la Posada Amazonas, ambos nos dijeron: "Aquí el mercado básicamente son los estadounidense y después los europeos, pocos peruanos visitan esta zona"

   Estoy convencido que en estos últimos años nuestro espíritu viajero ha aumentado, cada vez los peruanos somos más curiosos y aventureros, así que espero que con el vídeo que te muestro al final de esta entrada te anime de una vez a tomar tu mochila y fugarte para la exuberante selva del Tambopata, un lugar que te estremecerá ¡créeme! y lo mejor es que nos hará reflexionar sobre el prejudicial impacto que estamos teniendo los seres humanos sobre nuestro frágil planeta.

   Sino conocemos nuestro país ¿cómo amarlo y cuidarlo? ¡viajemos!

Gracias por llegar hasta aquí estimado lector :)

Recuerda si quieres planificar tus viajes, como al Tambopata por ejemplo, puedes visitar:


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