Guitarra afinada hasta en la cima de la montaña


   "La práctica hace al maestro", es una conocida frase que resume muy bien la capacidad de un perseverante ser humano para desarrollar tareas complejas con tanta facilidad y fluidez, que deja a los iniciados con la boca abierta del asombro.

   Una de esas tareas o actividades es por ejemplo, tocar la guitarra, un espectáculo capaz de despertar entre los no guitarristas, una pequeña admiración al ver dominar cual mago, ese simple pedazo de madera con cuerdas.

   Pero no es fácil llegar a ese nivel. Tocar la guitarra o cualquier otro instrumento musical, además de la dificultad física (habilidad, velocidad, y coordinación en los dedos), requiere un trabajo con los sonidos, sonidos que deben de emitirse correctamente para que la ejecución del instrumento frente al ocasional público no asemeje a tortura china.

   Es por ello que el oído es demasiado importante para un guitarrista, es el principal órgano musical que tenemos, pero éste debe antes pasar por un largo proceso de aprendizaje que le permita distinguir hasta la más mínima variación tonal.

Afinando en cualquier lugar

   La guitarra es el rey de los instrumentos en la música popular, quién no ha deseado alguna vez aprender a tocar guitarra, o llevarla consigo en un viaje para obtener algún dinerillo extra, o darle quizá una serenata bajo el balcón a la amada, quién sabe. No es tarea imposible, basta tener una guitarra acústica decente, mucha paciencia y una buena dosis de motivación.

   En esta entrada no me voy a enfocar en el aprendizaje básico de la guitarra, sino en algo mucho más útil y práctico para estos alocados tiempos que vivimos: "Qué usar para afinar la guitarra mientras le das tiempo a tu oído a perfeccionarse".

   Algo muy común que ocurre a todo guitarrista de nivel intermedio es la incapacidad para afinar correctamente la guitarra usando sólo el oído. Puede haber pasado 1 año de práctica constante, y tener manos con la suficiente capacidad para pasar de un acorde a otro con relativa fluidez, pero con la afinación, ¡ay, sufrimiento total!

   Cuando yo aprendí a tocar guitarra, la única forma que tuve para afinarla correctamente, fue con el afinador electrónico, un aparato un poco voluminoso que compré en una tienda musical y que funcionaba con baterías AA, una característica no muy práctica para los viajes por cierto. El artilugio funcionaba bien, no me quejo, y siempre estaré agradecido por su gran ayuda en mi entrenamiento auditivo.

   Pero hoy todo es más sencillo, por obra y gracia de la tecnología digital del celular inteligente, aparato bendito que se ha convertido en parte esencial de casi todos los aspectos de nuestra vida diaria.


Aplicaciones para afinar guitarra

Aplicaciones para todo

   Cuando el celular apareció allá por el año de 1980, no tenía otra función más que la de hacer llamadas, y nada cambió hasta el año 2000, año en el que su evolución se dio a pasos agigantados. Quién diría que al día de hoy el celular se convertiría en una herramienta multiuso, prácticamente hace de todo, y sus aplicaciones van desde herramientas para viajes (mapas, buscadores de hoteles, vuelos), hasta aplicaciones banales para tener citas románticas, y en el caso de la guitarra, con una gran variedad de aplicaciones que emulan muy bien a los afinadores profesionales.

   Esto es especialmente útil no sólo para un guitarrista en proceso de aprendizaje, sino también para todo guitarrista que necesita afinar su instrumento en cualquier momento y lugar.   

   Para mí ha sido un gran alivio tener un afinador en el celular, porque yo suelo olvidarme de mis cosas al viajar con la guitarra, he llegado a perder púas, y capotrastes, una vez hasta dejé olvidado mi viejo afinador electrónico en casa de un amigo. Sin embargo, ¿cuándo he olvidado el celular?, ¡jamás!, a ese lo tengo adherido como garrapata a perro los 365 días del año.

   Conseguir estas aplicaciones para el celular es tan sencillo como hacer clic sobre este enlace, en donde encontrarás buenas alternativas para conseguir el afinador de guitarra que más se acomode a tus necesidades, porque si ya tienes un nivel intermedio, debes de saber que existen infinitas formas de afinar una guitarra, desde la afinación estándar, las abiertas, las drop, la DADGAD, o las que imagines.

   En mi caso, yo uso en el celular el afinador cromático, que me permite afinar la guitarra en Re abierta, mi afinación preferida, pero sabes, lo más divertido de todo es que puedo usarla en mi casa, o en esos viajes en las que comparto momentos agradables junto a mis compañeros de viajes, lo que a veces dicen: "Oye, ¿cómo haces eso? ¡suena genial!"

Ahora cuéntame estimado lector, ¿cómo afinas tu guitarra? Déjame tu respuesta en los comentarios.

Un saludo. 😊✋


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7 consejos para llevar tu guitarra en la cabina del avión

como llevar la guitarra dentro de la cabina de un avion

—Oh amor mío, te extrañe no sabes cuánto, no quiero que mis viajes me alejen otra vez de ti —le susurré emocionado a mi delicada compañera de piel canela, sinuosas líneas y largo cuello.

No obtuve respuesta, sólo silencio...

Suavemente posé mi mano sobre ella, su cuerpo se sentía frío al tacto. 

—¿Estás bien amada mía? —traté de animarla mientras la colocaba sobre mis piernas con la intención de abrazarla con firmeza.

Pero el ardiente deseo después de una semana separados hicieron que mis dedos automáticamente bajasen hacia ella y...

—¡Riiiiiiiiiinnnnnnnnnnnnnn! —sus "sensuales" cuerdas de nailon resonaron con un perfecto acorde de re mayor.

   Así es estimado lector, estoy exagerando, yo no me comporto de ese modo con mi guitarra, eso creo, pero quizá puedas entenderme si llevas más de 9 años ininterrumpidos tocando la guitarra. 

   Sabes, se llega a tener tanto cariño a este instrumento cordófono que pareciera que toma vida, como aquel peluche de felpa que teníamos en la infancia, ¡está viva! ¡está viva! muajajaja.
     
Guitarra, ¡vámonos de viaje!

   Nunca tuve problemas para viajar con mi amada guitarra dentro de la cabina de los buses, y no importaba si el bus era de una empresa con servicio de primera clase, o una informal, de esas en donde se pueden llevar hasta animales de granja vivos.

   Pero cierto día se me presentó la oportunidad de viajar en avión, y una de las primeras cosas que pasaron por mi cabeza, además de imaginar mi trágica muerte estrellado contra la ladera de una montaña andina, fue: "¿podré llevar mi guitarra dentro de la cabina del avión?"




Una confusa información

   Las páginas web, redes sociales y hasta el servicio al cliente vía telefónica de las distintas aerolíneas nunca me dieron una respuesta clara. Las medidas máximas permitidas para el equipaje de mano (las únicas cosas que puedes llevar en cabina) son variables, por ejemplo los odiosos de LATAM sólo permiten medidas de 55x35x25cm, y en Avianca unos 115x38x30cm, en teoría claro.

   Una guitarra eléctrica, acústica, jumbo o clásica, en promedio mide casi un metro de largo, y era obvio que en LATAM no podría llevarla, a pesar que el hombre de atención al cliente me dijo: "Señor, si la lleva en un estuche flexible puede ingresarla en cabina sin ningún problema, pero sólo si cumple con las medidas del equipaje de mano"


—Sí, lo sé, pero toda guitarra sobrepasa las medidas permitidas, ¿qué puedo hacer? —le hice recordar.
—Entonces debe facturarla señor.
—¿Facturarla? 
—Así es señor.
—Pero sólo tengo la boleta de compra de la guitarra, y no factura...
—No señor, me refiero a llevarla en bodega.

   Me puse de mil colores, bueno, nunca antes había volado, no tenía idea de sus términos "avionísticos", pero el problema persistía, pues yo no contaba con un estuche rígido para poder llevar la guitarra en la bodega. 

   Jamás había volado, pero sabía por videos publicados en YouTube, del trato cariñoso que reciben muchas de las cosas que van en la bodega.

Sin un estuche rígido una guitarra quedaría hecha leña

   Al final, el hombre de atención al cliente vía telefónica le pasó "la bola" al personal del embarque: "pregúntale a ellos cuando hagas el check In", ¡vaya atención! Sin embargo no me iba a arriesgar, imagina qué hubiera pasado si el día del vuelo no dejaban ingresar a mi guitarra, ¿qué hubiera hecho?, ¿abandonarla en el aeropuerto?, ¿perder el vuelo?

   Tristemente tuve que volar sin mi guitarra aquel día, pero mientras hacía cola para el embarque, pude ver a otro pasajero con una guitarra con funda flexible, yo estaba convencido que no le iban a dejar pasar a cabina, pero misteriosamente, pasó, ¡qué rayos pasa aquí!

   Por tal motivo, y luego de un sesudo análisis físico, metafísico y extracorpóreo, te traigo la mejor guía para que puedas volar con tu guitarra dentro de la cabina de un avión.
   
Cómo viajar con guitarra dentro de la cabina del avión

1.- Pregunta por teléfono y en todas las redes de la aerolínea, Facebook, Twitter, Instagram, VK, Hi5, Myspace... y resuelve completamente todas tus dudas, cada aerolínea es un mundo aparte, ¿puedo llevar mi guitarra dentro de la cabina en su estuche flexible? ¿eh? ¿eeeh? ¿aló?

2.- Reza a una deidad antigua para que interceda ante los empleados de la aerolínea, la idea es que se relajen y no te atiendan estresados, sino te hacen la vida imposible, ¡no señor, ese ukelele es muy grande! ¡a bodega!

3.- Esta la oí de un colega. Como equipaje de mano, lleva sólo tu guitarra en su estuche flexible, y ¡hazte el loco!, en los controles no te dirán nada, pero al momento de ingresar al avión, fijo se darán cuenta, y guardarán tu guitarra en un compartimiento que los sobrecargos usan para colocar cosas, como por ejemplo, cochecitos de bebé. Pero es un riesgo, si no hay espacio o están de mal humor, ¡chau guitarra! ¡a la bodega!, ¡leña, leña, leña!

4.- Si eres magnate petrolero, puedes comprar un asiento adicional para tu guitarra, no, no estoy bromeando, es una solución que algunas aerolíneas ofrecen.

5.- Caballero no más, guitarra en bodega, pero compra un estuche rígido de un material super resistente, sé de historias en las que ni el estuche rígido salvó a la guitarra de una muerte horrible.

6.- Si no vas a realizar un viaje que requiera cruzar un océano, ahí están los buses, en avión pueden ser 2 horas de viaje, pero bienvenidas sean las 17 o más horas sentado junto a tu guitarra, ya luego uno se pinta la raya del culo con marcador negro.

7.- Sé una estrella de rock, consigue tu avión privado.

Voilà! 😉😉😉

PD: Una última cuestión, recuerda siempre aflojar las cuerdas de la guitarra, la presión dentro de los aviones es cambiante, y esas pequeñas diferencias crean tensión en la caja y el mástil. Recuérdalo siempre. 🎸 

Por cierto, si tienes alguna experiencia dramática o feliz con tu guitarra y los aviones déjalo en los comentarios.
 

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La maldición de la cremallera

La maldición de la cremallera

   Dentro del citadino bus no cabía ni un alma más, nada extraño, era la llamada hora punta matutina, un lapso de tiempo en el que las capacidades circenses parecen aflorar en todos los limeños, ya que no se puede sobrevivir en esas latas con ruedas sin poseer dotes de experimentado contorsionista.

   Era mi primer año en Lima, y mi diaria "rutina circense" constaba de un mañanero recorrido desde mi casa hacia la universidad, y de la universidad hacia mi casa por la tarde, yendo por la transitada avenida Universitaria. No era un extenso viaje, mi "función" apenas duraba 20 minutos, aún en el peor de los embotellamientos.

   La ciudad capital no parecía ser el terrible monstruo de asfalto y cemento que imaginé en mis tiempos escolares. Lima era diferente a mi pueblo, eso sí. Muchísima más gente, más ruidosa, más agitada, y con algo de polución, pero habitable después de todo.

   Fue en esa etapa de mi vida que la maldición de la cremallera cayó sobre mí...

   Lo recuerdo muy bien. Todo empezó en la clase de laboratorio de física I, es decir, unas 3 horas en las que nos divertíamos haciendo mediciones de pequeños objetos en movimiento, bolitas, pesas en planos inclinados, con y sin fricción, etc. Para mí era como un juego de niños.

   Lamentablemente el estado del laboratorio de la facultad de ciencias físicas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la "Decana de América", no era el mejor. Equipos viejos, falta de instrumentos, y mucha improvisación. 

   Pero no importaba cuanto me divirtiera, cuando llegaba el tiempo de los cálculos, las fórmulas matemáticas y las preguntas del profesor, yo palidecía, siempre tratando de aparentar calma y control frente a las 2 únicas mujeres de la facultad. Una de ellas curiosamente me observaba con una frecuencia inusitada aquel día, "¿estaré tan guapo?"

   Yo no suelo hablar con las mujeres por iniciativa propia, padecí y padezco aún de timidez extrema frente a ellas. Tan fuerte es esta tara, que no hice nada, aún cuando mi compañera de clase me mostró una adorable sonrisa en una de sus fugaces miradas.

   El día se puso más extraño esa tarde dentro del bus de regreso a casa. Las 4 de la tarde solía ser una hora más relajada, el bus no se llenaba tanto, y siempre estaban libres los asientos de la parte posterior, que forman una fila de 5. Yo elegía siempre el del medio, para poder salir fácilmente sin tener que pedir permiso al ocasional "vecino, poniéndole el culo en el rostro.

   Lo extraño esa tarde fueron la sonrisas. Sonrisas de chicas y chicos que subían al bus. Sonrisas que eran causadas por mí, eso era claro. Al inicio creí que súbitamente era poseedor de un escandaloso magnetismo animal, quizá fruto de la bendición de los dioses, pero parecía demasiado, ¡demasiado irreal!

   Fue agradable hasta cierto momento, pero después me comenzó a incomodar, "¿tendré algo en la cara?, ¿tengo apariencia de payaso?"

   No pude descifrar el misterio al llegar a casa, estaba completamente confundido, pero mientras pasaban los minutos, la experiencia fue desapareciendo de mi cabeza, cuando de pronto, al sentarme sobre mi sillón lo descubrí, tenía abierta la cremallera del pantalón, abierta totalmente, mostrando todo el interior. Reí de vergüenza.

   Misteriosamente, desde aquel día, casi la totalidad de mis pantalones y pantalones cortos tiene la cremallera malograda, aún si son nuevos, tuve que poner un alto a esta situación usando un aro de llavero para unir el deslizador al botón.

   Ahora te preguntarás estimado lector: ¿tanto escándalo por una cremallera abierta?, olvidé mencionar un detalle de aquel día en mis años mozos. Sabes, en el apuro de un típico estudiante universitario, olvidé colocarme, sí, los calzoncillos. ¡Ola k ase!


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Este blog, nació para contar historias, sean de viajes o no, sean reflexivas o historias tontas.
Este es el único espacio que tengo para de alguna manera practicar mi vulgar narrativa que quizá, en algún momento, te hagan pasar un buen rato.
Gracias por estar ahí. 😊


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¡Feliz Año 2018!, según el calendario gregoriano

Feliz Año Nuevo
Casco de protección contra los juegos artificiales marca Todinno
   Ya tengo entre mis manos el famoso y colorido almanaque del año 2018, sí, aquel calendario impreso que acostumbra a regalar el bodeguero de la esquina del barrio (abacero), después de realizar una rutinaria compra, que en mi caso fue, un kilo de arroz, medio kilo de lenteja, y un paquete de galleta de animalitos.

   Este almanaque irá a parar directo a la cocina, como tantos otros. Es gracioso observar el extraño pedazo de papel lleno de numeritos, que de algún modo, me llena de mucha esperanza, esperanza por las nuevas oportunidades que representa, pero quizá son sólo bonitas ilusiones sin fundamento.

   Si deseo cambiar el rumbo de mi vida, será necesario un cambio substancial en mí, no un cambio de almanaque, tampoco dependerá de un día en especial, el cambio empieza hoy mismo, si yo decido actuar ahora, claro está... pero ¡ya!, ¡qué esperas pues huevón, cambia!

   Si he de quejarme un poco, esta es la entrada propicia. Ummm veamos, el 2017 no ha sido el año que yo había imaginado. No viajé mucho (casi nada), no grabé mi EP con mis raras canciones, y no tuve muchos trabajos de redacción. Lo único sobresaliente fue el constante aumento de suscriptores del blog, una muy buena señal, que me motiva a seguir registrando historias de todo tipo, en este pequeño espacio carente de un sabor especial.

   Aún así, y siendo un fiel seguidor de este calendario gregoriano (el que usamos actualmente), no me queda otra que desearte a ti, mi estimado(a) lector(a), un
   
¡Feliz Año 2018!

   Que todos tus planes se concreten, y tengas muchos viajes, y principalmente da mucho, mucho, ¡musho Amorsh!

   Nos vemos del otro lado, muajajaja. 😆



PD: Bonne Année Carito! 💓

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