La belleza está ¿en los filtros del Instagram?


   Revisar el Instagram antes de ir a dormir se ha convertido para mí en un ritual sagrado. Tan arraigada es esta costumbre, que siento que el insomnio me atacará por la noche si no deslizo mi pulgar sobre la pantalla del celular para poder ver las incontables e impresionantes fotos que esta popular aplicación muestra a diario.

   Playas paradisíacas de vivos colores, montañas nevadas rozando el cielo, selvas vírgenes de coloridos habitantes emplumados, ciudades de asombrosa arquitectura del Perú o del mundo... ¡oh vaya, que este planeta es realmente hermoso! Sin embargo al día siguiente me estrello contra la realidad, al notar con tristeza que mi modesto hábitat urbano no encaja muy bien en los perfectos estándares de la red social del todopoderoso Marquito.

   Seré claro ¡mi ciudad es poco agraciada! ¡tiene muchos lugares horribles! Le he dado muchas veces el beneficio de la duda tratando de echar una mirada más detallada calle por calle para encontrarle un lado amable; pero no he tenido éxito, ¡es imposible ver algo visualmente interesante! 

   ¿Qué puedo hacer entonces? ¿será que la belleza está en los ojos del que mira, y yo sólo tengo un alma sombría? ¿o el lugar está realmente feo?

Donde pongo el ojo, pongo la legaña
  
   Yo no soy fotógrafo profesional, no sé de composición fotográfica, y tampoco aprendí a usar bien mi cámara réflex en modo manual; pero el Instagram me ha hecho creer que soy bueno haciendo fotos, pues hasta la imagen más insulsa a veces tiene el potencial de convertirse en una obra de arte con tal sólo usar uno de los muchos filtros de la aplicación, basta un celular, un encuadre decente que oculte lo evidente y ¡ya está! podremos maquillar virtualmente la realidad de algunos desgraciados lugares.

   Lástima que no se pueda hacer lo mismo en la vida real... ¡oye, espera! ¡sí existe! ahora que recuerdo, yo conozco una "aplicación" que posee unos filtros análogos tan buenos e infalibles que dejarían mordiendo el polvo al Instagram, y lo mejor de todo es que no requiere ser instalado en el celular, y tampoco necesita conexión a Internet.

   ¿Quieres saber cuál es? ¡vamos que te lo digo ya! La aplicación es... (redobles de tambor): ¡Nuestro "corazón"! No, no me he vuelto cursi otra vez, aquello es cierto. La belleza está en los ojos del que mira; pero no exactamente en los ojos... o en el corazón.



Estar enamorado es... despertar con cara de cojudo

   Puedo dar fe que esta "aplicación" es efectiva al 100%, he probado sus filtros personalmente y es increíble lo que le puede llegar a hacer al mundo real. Yo usé el filtro Modo Cupido (mejor conocido como, estar enamorado) y los resultados fueron sorprendentes. 

   El filtro cambió mi negativa percepción de la ciudad que habitaba, tanto que hasta el asfalto, la polución, y el caótico transporte público en hora punta, ya no parecían tan malos. Literalmente los edificios grises se llenaban de color con cada paso que daba, transformando la ciudad que odiaba en un hermoso lugar para vivir.

   Esta aplicación también posee filtros más suaves, como el Modo Familia y el Modo Amigos, que pueden activarse si compartes con la familia o los amigos. Familia y amigos que uno ame por cierto, ya que la aplicación puede actuar en nuestra contra y hacer de nuestro pacífico entorno, un tétrico y hostil campo de batalla si nos rodea gente con la que tenemos algún roce.

   ¡Oh! y cómo olvidar el Modo Novedad, donde prima el asombro, muy visto en viajeros en tierras extrañas. Por ejemplo, cuando un extranjero ve por primera vez la desértica costa peruana y está extasiado tomando fotos y fotos por la ventana del bus, mientras yo me aburro sin ver nada interesante allí, el filtro Modo Rutina en acción.

   ¿Y de dónde proviene esta aplicación y sus asombrosos filtros que nos cambian el día a día? ¡pues de las profundidades de la mente humana! lo sé, no estoy descubriendo la pólvora. Lamentablemente como toda "aplicación" esta tiene algunos defectos, y en este caso es su impredecible activación. No podemos usarla a voluntad.

Siente la fuerza, Luke

   Hace muchos años atrás cuando las hormonas alborotaban mi adolescente cuerpo, recuerdo haber encontrado un pequeño libro en el estante de mi padre que llamó mi atención. Era un libro de meditación zen, en el que se explicaba el papel de la mente en la percepción de la realidad. El resumen del libro estaba en una pequeña historia llamada la "Doma del Toro", o también conocida como "Los Diez Toros del Zen", un relato que venía acompañado de 10 llamativos dibujos en los que se mostraban las diferentes etapas de la búsqueda.

   El autor del relato era un tal Kakuan, un maestro chino del siglo XII. Copiaré los textos tal como los leí en el libro.




 1. La búsqueda del toro
Por las praderas de este mundo, atravieso sin descanso los altos pastos en busca del toro.
Siguiendo el curso de ríos sin nombre, perdido en los senderos de montañas distantes,
Falto de fuerzas y exhausto, no puedo encontrar al toro.
Tan solo escucho a las langostas chirriar en el bosque durante la noche.

2. El descubrimiento de las huellas
En la orilla del río, bajo los árboles, ¡descubro las huellas!
Incluso sobre la hierba húmeda veo sus pisadas.
En lo más profundo de las más remotas montañas las he descubierto.
Estas señales no pueden ser ocultadas más que la propia nariz, cuando uno mira al cielo.

3. Percibiendo al toro
Escucho el canto del ruiseñor.
El sol es cálido, el viento es suave, los sauces reverdecen junto a la orilla,
Aquí, ¡ningún toro puede ocultarse!
¿Qué artista puede dibujar esa enorme cabeza, esos majestuosos cuernos?

4. Atrapando al toro
Consigo agarrar al toro tras una terrible lucha.
Su enorme poder y voluntad son inagotables.
Sube hasta el altiplano por encima de la neblina,
o permanece en un barranco impenetrable.

5. La doma del toro
El látigo y la cuerda son necesarios.
De otro modo podría perderse en algún camino polvoriento.
Si se le sabe adiestrar se convierte en un animal muy dócil.
Entonces, obedece a su amo sin trabas.

6. Montando el toro camino a casa
Subido en el toro, tranquilamente regreso a casa.
El sonido de mi flauta resuena en la tarde.
Midiendo con mi mano la armonía pulsátil, dirijo el inagotable ritmo.
Cualquiera que escuche esta melodía se unirá a mí.

7. El toro trascendido
En lomos del toro, llego a casa.
Estoy sereno. El toro también puede descansar.
El crepúsculo ha caído. En un reposo absoluto,
me desprendo del látigo y la cuerda, en el interior de mi morada de paja.

8. El toro y el yo son trascendidos
Látigo, cuerda, persona y toro, todos se fusionan en la Nada.
Este cielo es tan vasto que ningún mensaje puede mancharlo.
¿Cómo puede un copo de nieve existir en el rugiente fuego?
Aquí están las huellas de los patriarcas.

9. Alcanzando la fuente
Demasiados pasos han sido necesarios para volver a la raíz y la fuente.
¡Mejor haber estado ciego y sordo desde el principio!
Habitando la verdadera morada de cada uno, sin prestar atención al mundo exterior.
El río fluye tranquilamente y las flores son rojas.

10. En el mundo
Descalzo y con el pecho desnudo, me mezclo con la gente del mundo.
Mis ropas están rotas y llenas de polvo, y me siento en un estado de perpetua bienaventuranza.
No utilizo ninguna magia para prolongar mi vida;
Ahora, frente a mí, los árboles muertos cobran vida.

   "¡Qué onda con el torito!". Estaba intrigado. En aquellos tiempos yo no era muy aficionado a la lectura ¡tomé el libro sólo por los dibujitos! pero mi curiosidad me obligó a leer el libro completo. Sólo así pude entender que la historia era simbólica, el supuesto toro era en realidad nuestra propia mente, esa condenada aplicación llena de cambiantes filtros; hermosos y horripilantes, que muchas veces hacen difícil percibir en "mundo real".

   Nuestra mente, inquieta y de apariencia indomable, es la causante de "trastornos" como el mío, en la que el estado de enamoramiento llena la cabeza de corazones, avecillas cantoras y ositos gominola, no me quejo, es agradable ver el mundo con esos ojos; pero cuando todo acaba, llega otra vez el filtro Modo Compungido, más gris que antes.

   ¿Habrá alguna forma de controlar el constante picoteo de la mente, y contemplar el mundo sin verlo a través de su filtro? El budismo zen parece tener la respuesta: la meditación, aunque sus métodos me parecieron una tortura.



   Hay diversas formas de meditar, según parece, y aquel libro las describía. Una de la más complicadas y que me pareció digna de un monje Shaolín, de la película "Retroceder nunca, rendirse jamás 6", fue la de simplemente, sentarse, cerrar los ojos, y con tranquilidad y sin aferrarse a nada, estar a merced de la mente y su tiroteo de pensamientos.

   Según decían, luego de practicar este tipo de meditación, la mente, como el toro, se tranquilizará, tanto que se puede llegar a un estado de no-mente y de perdida de la individualidad; te conviertes en el espectador, el escenario y el actor, en el todo; con capacidad de ver ¡más allá de lo evidente! Algo así como ver divinidad hasta en una calle gris de la ciudad.

   "¡Es complicado, ni loco haría eso!", pienso ahora. De adolescente era más curioso y atrevido, ello me llevó a seguir un camino un tanto místico de limitada duración. Ese intento de "iluminación" quedó atrás, además habían otras formas más fáciles de "controlar" la cháchara mental, como la meditación enfocada en la respiración, en un mantra, en una acción o hasta en una relación sexual (sexo tántrico). 

   Al final, como me dijo alguna vez mi hermano mayor: "Así te vayas de viaje por el mundo, el cambio que quieres no llegará desde el exterior con bonitos paisajes y ciudades hermosas, el cambio que quieres vendrá de tu interior".

   Así que nada, saldré a mirar por la calle con otros ojos, aún si el filtro Odio Mi Ciudad, esté activo.

   Espera... ¿sexo tántrico?

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Inti Raymi. Mucho más que un evento turístico

Inti Raymi en Cusco


   Y llegó mi temporada favorita del año ¡el invierno! Sé que no a todos les entusiasma su llegada, especialmente a los que habitan la costa peruana, ya que es común que por estos meses, las enfermedades respiratorias o hasta una ligera depresión por el gris ambiente, se apoderen de algunas personas. 

   Pero nos guste o no, el invierno llegó, y que no nos engañe la reciente e inusual calidez invernal, además con este clima cambiante y en estas bajas latitudes será cada vez más difícil tener una notoria diferencia de temperaturas entre el invierno y el verano, calentamiento global dicen.

   ¿Entonces cómo saber que el invierno llegó a tierras incas? ¡Fácil! sólo basta mirar el sol ¡¡¡pero espera!!! no directamente, no quiero que te quedes ciego. 

   Algo que la mayoría de nosotros hemos perdido, es nuestra curiosidad hacia los evidentes cambios que ocurren en el cielo todo el tiempo. Vivimos tan inmersos en nuestro mundo tecnológico que hemos olvidado algunos conocimientos prácticos que en la antigüedad eran vitales para la supervivencia.

   Por ejemplo. Te reto ahora mismo a salir a mediodía reloj en mano en un día soleado y fijarte en la generosa sombra que proyectas a un lado en el suelo ¿ya la viste? 

   Si hemos sido muy observadores durante el verano, habremos notado que a esa misma hora y mientras nos sancochábamos al sol en la playa, no proyectábamos sombra alguna sobre la arena, bueno... quizá si somos poseedores de un vientre abundante aparecería alguna traviesa sombra, pero esta se hubiese proyectado perpendicularmente al suelo y no de lado.

   ¿Y qué tiene que ver esto con el Inti Raymi? Vayamos por partes. Para empezar el Inti Raymi significa "Fiesta del Sol" en quechua, y es una celebración prehispánica que aún se realiza cada solsticio de invierno austral.

   Como todos sabemos, para los antiguos habitantes de estas tierras, el sol era considerado un dios, no sólo por lo majestuoso y poderoso que es, sino también porque es fuente de vida y de muerte.

   Una buena cosecha de papa, fue por ejemplo, sinónimo de vida. En contraste, una mala cosecha traía escasez, hambre y muerte. Fue entonces que surgieron las preguntas ¿cuál será el momento ideal para sembrar? ¿cuánto tiempo tengo que esperar antes que lleguen las lluvias? La respuesta estaba en los cielos, en especial en el luminoso sol.

Chanquillo, Ancash, Peru
Chanquillo, un calendario al alcance de un cerro - (Ancash, Perú)

   En algún momento en los albores de la civilización humana, una persona o grupo de personas, fueron capaces de percibir un curioso comportamiento del sol al alba y al ocaso. El sol parecía cambiar de posición en el horizonte cíclicamente. Un día salía y se ocultaba en un lugar, y tiempo después lo hacía en un sitio diferente, luego avanzaba sólo en una dirección hasta llegar a un punto en el que hacía la ruta contraria, para terminar en donde empezó y dar inicio al ciclo otra vez.

   Una muestra de esa curiosidad es Chanquillo, un conjunto de 13 torres construidas sobre un cerro que están alineadas de norte a sur. Estas torres marcan a la perfección este recorrido (los solsticios y equinoccios) que dan origen a las estaciones del año.

   He ahí entonces uno de los primeros calendarios de la gente que habitó estas tierras miles de años antes que nosotros y nuestros calendarios de papel con gatitos o mujeres con poca ropa. Un conocimiento muy útil y confiable que les indicaba con exactitud el inicio de los diferentes cambios en el clima y el ciclo de la vida.

   Pero aquellos movimientos del sol no sólo eran evidentes en el horizonte, el cambio de la ruta solar fue también percibida en toda la esfera celeste, es ahí donde entra el tema de las sombras.

   Si en verano no encuentras sombra a mediodía, es porque el sol en su largo recorrido por el cielo, ha llegado al punto más alto y cercano al "ecuador celeste", prácticamente tenemos al sol sobre nuestras atormentadas cabezas, pero en invierno es diferente. 

   En invierno, el corto recorrido del sol se traslada al norte, y a mediodía éste no llega a estar tan alto en el cielo, provocando esas sombras oblicuas. Creo que el gráfico de abajo explica mejor lo que ocurre.

Inti Raymi

   Viendo el gráfico también es notorio que el recorrido solar en el cielo es más corto en invierno que en verano, lo que se traduce en días (horas de luz) más cortos, y noches más largas.

   Hoy le preguntas a un científico y te responde que estos cambios son debidos a la fluctuante inclinación del eje de rotación del planeta, pero miles de años atrás estas señales eran tomadas con una mente más mística y religiosa.

   ¿Te suena navidad? Sí, aquella festividad pagana que los primeros cristianos tomaron prestada para hacer más asimilable la nueva religión en la pagana cultura occidental. Bueno, el ritual de la navidad nació con los paganos, y al igual que aquí en el sur, el sol fue para ellos una importante divinidad.

   Y el invierno (21 de diciembre en el norte - 21 de junio en el sur) tuvo una importancia especial, ya que es el día en el que el sol renace, dejando atrás las tinieblas, una señal de mejores tiempos por venir. Por cierto, escribí hace mucho tiempo atrás sobre este tema, puedes verlo AQUÍ.

   ¿Debería el Inti Raymi ("celebrado" cada 24 de junio) ser una festividad de igual importancia que la navidad cristiana y no sólo un teatro para turistas como lo es hoy? Yo creo que sí, parte de nuestra identidad como peruanos debe enfocarse también en nuestras creencias panteístas prehispánicas, que a diferencia del cristianismo y su dominio humano sobre la flora y la fauna, da a la totalidad de la Tierra un espíritu de divinidad que debe ser adorado y respetado.

   Después de todo, los antiguos tenían razón, pues la ciencia moderna nos ha mostrado que toda la tierra y nosotros mismos, provenimos de las estrellas.

   ¿Te animas a hacer un pago al sol para el próximo Inti Raymi? 


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La extraña intersección entre 1999 y el 2000

¡Ojo! si tienes menos de 29 años quizá no logres entenderme
  
   Hace apenas unos meses atrás, los que habitamos este lado del mundo, estuvimos a merced de la implacable ira de la "madre" naturaleza. Esta inconsciente e impersonal progenitora que logró sacar a flote muchas de nuestras escondidas bajezas, y también algunas luminosas muestras de la escurridiza nobleza humana.

   Me estoy refiriendo al "Niño Costero", fenómeno climatológico que causó diluvios que asustarían al mismísimo Noé. Estos aguaceros y aludes destruyeron hogares, mataron personas, y dejaron en el desamparo a muchas familias en varias ciudades y pueblos del norte del Perú, llegando incluso a afectar las periferias de la principal urbe peruana, Lima. Capital del país que soportó graves problemas de abastecimiento de agua potable para sus casi 10 millones de habitantes, a consecuencia de los constantes huaicos que cayeron en la cuenca media del río Rimac.

Eres tan frágil

   Podría extenderme dilucidando sobre lo que dejó entrever esta desgracia, "¿y qué fue?" preguntarás. Sencillo, la extendida corrupción y la total falta de consciencia ambiental de nuestras autoridades y de nosotros mismos, ¡pero vamos! que de eso no va esta entrada. Si mencioné el tema del destructivo fenómeno, fue sólo para enfocarme en algunos ligeros efectos que yo logré experimentar no sólo esta vez, sino en las demás situaciones en las que nuestra moderna civilización actual, parece venirse abajo cual castillo de naipes.

   Yo estuve por Lima cuando el cálido "Niño Costero" se estacionó frente a las costas peruanas, y el efecto más "terrible" que soporté fue estar sin agua por varias horas. Así es, fui de los pocos afortunados que no necesitaron caer en la locura de comprar agua embotellada en los centros comerciales como si no hubiese un mañana.

   Pero esta carencia del líquido vital no fue nueva, ni tan desesperante para mí, ya que yo provengo de un pequeño pueblo costero a 200 kilómetros al norte de la capital, y como todo pequeño pueblo en este país, sufrió y aún sufre serias restricciones con el agua y la energía eléctrica. Si quieres saber más sobre este lugar entra AQUÍ.

Entre la X y la Y

   Mi tolerancia a la escasez de agua no sólo se gestó al vivir en un pueblo con problemas en los servicios básicos, o al aprender a viajar como "mochilero" recientemente (ver AQUÍ), sino en haber nacido y crecido en una época más sencilla y un poco tumultuosa. 

   Algunos expertos en clasificar a las generaciones humanas me colocarían en la llamada Generación X, pero otros me posicionarían en la Generación Y. Es muy difícil saber exactamente a qué "grupo" pertenezco, pues ando por los límites y en un país al que denominan del "Tercer Mundo". Lo único que sé es que si doy una rápida mirada a mi pasado y la comparo con este alocado presente, veré que mi niñez fue orgullosamente algo "primitiva".

   Sin embargo, a diferencia de mis padres, la adquisición y manejo de las nuevas tecnologías fue para mí un proceso natural y sin resistencia. La única cualidad que poseo frente a los jóvenes de hoy es saber cómo es la vida sin Internet, sin celular inteligente, ni tabletas, ni televisión satelital, ni Spotify en el móvil, pero hay un límite, jamás sabré como hubiese sido vivir de esa manera más simple en la edad adulta.

Mil novecientos noventa y nueve ¡oh sí!

   Mi paso a la era digital y super hiper conectada llegó en ese bendito año, en pleno apogeo adolescente, cuando el sistema operativo de la computadora de mi padre cambió al mítico Windows 95, y la enciclopedia Encarta me hacía olvidar los voluminosos 5 tomos de mi enciclopedia de la ciencia y la tecnología.

   Era el ambiente propicio para la llegada de la Internet, la mayor transformadora de vidas en toda la historia de la humanidad.

Ahora déjame retroceder en el tiempo mientras juego Wolf 3D:

   Es julio de 1999, y no hace mucho que en el pueblo donde vivo, las curiosas antenas caseras de televisión han quedado obsoletas y convertidas en miradores para las aves. La culpable de todo ha sido la televisión por cable, este genial invento que nos permite ver canales tan interesantes como el Discovery Channel, History o MTV. ¡Adiós interferencias, adiós canales limeños y adiós antena de bambú de 5 metros.

   Ya es de noche, y en la única televisión que tenemos en casa están transmitiendo el festival de Woodstock ¡asu! ¡los Red Hot Chili Peppers están locos! cómo puede ese hombre salir tocando Around The Word desnudo...

   Muy entretenido todo, pero me tiene inquieto aquello del Internet. Un técnico vino esta mañana a instalar unos extraños artilugios dentro del CPU. Estos permitirán conectarnos mediante nuestra recientemente adquirida línea telefónica a eso que llaman Internet. ¡Vaya sonidillo que emite esa cosa! Me intriga aquello del chat, es lo único que sabemos de esta rara tecnología que nos acaba de mostrar el seudo técnico ¿chat?  
  
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   Recuerdo esos años y me causan gracia. Mi hermano mayor era el principal transgresor de la reglas de mi padre: "¡No se conecten hasta que regrese del trabajo!" era la orden. Pero las reglas están hechas para romperlas dicen, y era lo que hacíamos:


Para empezar, necesitábamos ingresar al portal mágico:


... y luego teclear:

http://www.fullchat.com 
(esta web ya no existe, ni siquiera sé si esta era la dirección)

   Y desde esa fecha, y a pesar de los problemas en los que nos metimos mis hermanos y yo (llegó a venir un recibo de teléfono de 500 soles), no volvimos a desconectarnos del ciberespacio, aún cuando nuestro padre cortó el servicio. Ya que casi inmediatamente surgieron las cabinas de Internet, que en sus inicios eran escasas y cobraban 30 soles la hora. Meses después bajaron a 5 soles y en el año 2000 comenzaron a proliferar como hongos.

   Es imposible para mí imaginar una adolescencia y primeros años de mi juventud sin los chats (Fullchat, El Chat, Yahoo Chat, Terra Chat, etc.), o sin el MSN Messenger, o el MySpace, o el correo de Hotmail. Estuve presente en ese periodo de transición, cuando ya era posible relacionarse con gente de otros lugares del Perú y del mundo, mientras aún usaba El Navegante, una pequeña revista física que venía gratis al comprar el diario Expreso, en ella venía una no tan extensa lista de páginas web interesantes, era el Google de aquellos años, ya que el buscador AltaVista era para mí muy confuso de usar.

Fusión celular (móvil)

   Los que realmente saben cómo es vivir sin la Internet en la edad adulta son mis padres, ellos pasaron sus años mozos usando el correo físico, la televisión, y las incipientes líneas telefónicas. Para mí es difícil imaginar una vida así, pues prácticamente mi vida social preadulta giró en torno a la Internet desde los 18 años. Comencé usando las salas de chats que me permitieron conocer amigos virtualmente, y cuando aparecieron las redes sociales estas amistades pasaron de la pantalla a la vida real.

   Hoy con los celulares inteligentes es más sencillo aún. Puedo asistir a eventos organizados por mis amigos o extraños vía Facebook, o usando aplicaciones como el Joinnus. También puedo tener charlas trasatlánticas con una de las protagonistas de este blog, Caroline, usando el Telegram. O puedo subir videos a YouTube o publicar mis pensamientos en la web, como el que estás leyendo ahora mismo desde la palma de tu mano.

   Aún así, soy consciente de que todo esto puede cambiar con mucha rapidez. Esta actual dependencia hacia los celulares, el Facebook o los servicios de Google tarde o temprano desaparecerán, convirtiéndose en otra cosa que no soy capaz de imaginar. Nada dura para siempre, un ejemplo de ello es el MySpace, antigua red social que fue casi tan popular como el Facebook. Convertido hoy en una olvidada web tipo SoundCloud, metamorfosis que causó una dolorosa eliminación de todos los perfiles personales (el mío incluido) dejando en el limbo todas mis fotos, comentarios y mensajes sin que pudiera hacer algo para conservarlas.

   Es gracioso escuchar a algunos amigos míos o expertos del blogueo decir que lo mejor es dejar de usar los servidores gratuitos como Blogger, para cambiarlos por espacios propios de pago (host). Es cierto que poseer un alojamiento "propio" te permite personalizar mejor el blog y añadirle útiles aplicaciones, pero advertir que un blog alojado en Blogger puede de un día para otro desaparecer porque a Google se le antojó cancelar esta herramienta es completamente falso. A menos que uno sea dueño de un servidor (la máquina física real), nadie puede asegurar la continuidad de una web, por mucho que uno esté pagando.

   
Lo que el viento se llevó

   Las épocas, las generaciones, la tecnología... los recuerdos, todos llegan a su fin, por ahí habrán algunas personas o ideas que llegan a trascender, sobreviviendo cientos o miles de años en el futuro, pero la mayoría queda perdida en el olvido. 

   Cómo me hubiera gustado leer algún escrito de algún abuelo o bisabuelo o tatarabuelo mío, y conocer su mundo interior. No es lo mismo leer un libro de historia en la escuela, además hay que ser bastante ingenuo para considerar a la historia oficial como algo totalmente verídico. 

   Sólo nos queda estimado y coetáneo lector mío, guardar con cariño en nuestras memorias cerebrales aquellos tiempos de zumbidos del MSN, de los Gatos Samurai, de la Chiki de Concordia, de los taps y super taps de Chipy, de la música en CD o de los goles de Romario grabados en VHS. 

   Hoy sólo queda rezar a todos los dioses para que en el próximo fenómeno de El Niño, las autoridades ya se hayan hecho cargo de los tóxicos relaves mineros en la cuenca alta del río Rimac, principal fuente de agua de Lima, ya que está quedaría contaminada durante meses si ocurriese un huaico, esto provocaría el colapso total de la ciudad ¡no quiero ni imaginar!

   Toda la información sobre el tema de los relaves la puedes encontrar buscando en Google ¡vamos "pulpín" que la Internet no sólo son memes en Facebook! si fuera así, mejor nos hubiéramos quedado en los años de 1990 con un lapicero y un casete.

   ¡Vamos! te animo a dejar tu huella en este efímero mundo virtual, ábrete un blog o sube un video, o talla una roca si deseas ser recordado. XD

   Nos vemos por los caminos de la vida.



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Ese extraño compañero de viaje, el cabello

cortar o no cortar el cabello antes de viajar
Una entrada para machos melenudos

   Siempre he sentido curiosidad hacia algunas características físicas de nuestra especie humana, por ejemplo, cuando niño solía preguntarme: ¿por qué sólo los seres humanos tenemos cejas? ¿qué utilidad tienen esos graciosos pelitos sobre nuestros lampiños rostros? La primera explicación que obtuve aquellos años fue la de un libro escolar de ciencias naturales, según éste, las cejas estaban allí para proteger los ojos del sudor o de cualquier otro líquido que bajase por la frente. 

   Me pareció una explicación aceptable, pues quién no ha sudado como caballo en verano, o durante una actividad física intensa, y se le ha escurrido una traviesa gotita de sudor por la frente, o quién no ha estado bajo una copiosa lluvia o bajo la ducha al bañarnos, en todas estas situaciones, es fácil darse cuenta del modesto trabajo de protección de estos pelitos.

   Otra justificación evolutiva para conservar estos pelitos es por el poder que tienen para transmitir emociones, una teoría muy interesante por cierto, ya que desde que somos "humanos" hemos sido una especie que vive en grupos, y tener unas cejas expresivas ayuda mucho para comunicar si estamos bien o mal a los demás. ¿Te imaginas un rostro enojado sin las cejas? ¡sería raro! y sí, hay mujeres que no tienen cejas pero se las pintan.

   Pero las cejas no son lo único peculiar en los humanos, lo que más me causa asombro hasta el día de hoy es el cabello, sí, aquellos largos filamentos de inerte queratina que cubren nuestra cabeza, y que si no son cortados, pueden llegar a crecer varios metros de longitud (hasta 4 metros leí por ahí).

La represión capilar en la escuela

   El tema del cabello sí es un misterio. Protege la cabeza de los elementos dicen, ummm explicación razonable, pero ni los científicos saben para qué es que crece tan largo, no hay utilidad práctica en ello, es más, hasta para un cavernícola debió haber sido bastante molesto andar con las greñas sobre el rostro, además del difícil aseo.

   Y ya que toco el tema de la longitud capilar, no sé las normas de los colegios actualmente, pero en mis tiempos todo estudiante varón tenía que llevar el cabello lo más corto posible, ¡ay del que lo tuviera un poco largo! palazo en todo el culo o cincuenta ranas (sentadillas) como castigo, y a veces las dos juntas para que el pequeño educando aprenda bien la lección ¡a la fila condenado jipi! 

   Y no es algo que haya visto en un tercero, yo recibí esos palazos e hice esas cincuenta ranas por tener el cabello de cinco centímetros de largo. Nunca entendí la estricta orden de llevar el cabello corto, "es para que no te llenes de piojos" decían por ahí, ¿y las mujeres? ¿ellas son acaso sucias y piojosas? ¡claro que no!

   "¡Es que los machos no llevan el cabello largo, maricón!", bueno, biológicamente el cabello no es ningún dimorfismo sexual, si lo fuera, a los varones no nos crecería el cabello más de 3 centímetros, y tendríamos que usar pelucas para estar greñudos.


cortar o no cortar el cabello antes de viajar

Melenudo universitario

   Para mí fueron once años de represión y lento amansamiento escolar, once años en los que la escuela hizo bien su trabajo, quitar a todo niño su libertad y su potencial para ser creativo, curioso, e inquisitivo. El cabello es sólo una prueba superficial de ello, bueno, sé que esta entrada se está desviando del difuso tema, pero es imposible para mí no mencionarlo, ya que el ridículo tema de la obligatoriedad del cabello corto en las escuelas me parece una enorme estupidez, como también lo es las estrictas formaciones diarias y las marchas castrenses en los desfiles ¡que los niños no son soldados! ¡hasta cuándo!

   Es por ese motivo que amé mi etapa universitaria, lugar donde tuve libertad de por lo menos, hacer con mis cabellos lo que me diera la gana. Y sí, llegué a tener en esos días, el cabello más largo que mi hermana, y lo disfruté, tanto que hasta el día de hoy paso del cabello corto al largo cíclicamente con total libertad.

Genial, pero ¿es práctico?

   Lo bueno de tener el cabello corto es la comodidad, es ese despertar por la mañana sin tener que desenredar nada, sólo meterse directo a la ducha, luego secarse, peinarse con los dedos y salir para las labores diarias. Con el cabello largo, en contraste, requiere unas acciones previas, como la del desenredo, pues de alguna forma mística los cabellos tienden a enredarse a cada momento, y nadie quiere tener una cabellera de naufrago o sufrir con el dolor al peinar unos cabellos demasiados apelmazados, créeme que cuando el peine jala dos o tres cabellos de raíz, el dolor es tan insoportable y amargo, que yo a veces vocifero algunos "ajos y cebollas".

   Pero si algo nos enseña nuestra larga cabellera es a tener paciencia, la misma paciencia que se debe tener para soportar las etapas del crecimiento capilar. Como la etapa a la que yo he bautizado la del "ni fu ni fa", es decir cuando el cabello deja de estar corto pero no lo suficientemente largo como para recogerlo o ponerlo detrás de la orejas. Es una etapa difícil, y algunos pueden transformarse en orcos deseando no salir de casa, pero es el precio a pagar. Por cierto, en esta etapa una gorra puede ayudar.

   Considerando estos detalles prácticos, y añadiendo el difundido prejuicio (cabello largo = drogadicto, vago, mendigo) sobre los hombres de cabello largo en mi país, Perú, debo de reconocer que viajar como mochilero teniendo mis actuales greñas de profeta no será muy beneficioso para mis actuales planes viajeros, en el mejor de los casos quizá me confundan con una mujer, jocosa situación por la que ya he pasado varias veces.

   Y bueno, ya habré acabado el colegio hace mucho, pero la incomprensión de algunas personas aún seguirá viva viaje o no, criticando a los que de alguna manera tienen la valentía de extender esas fibras inertes de queratina al vaivén del viento.


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