Caraz ¿alguien dijo Laguna Parón?

Cómo llegar a Laguna Parón al final - Fotos CLD

   La fría mañana no trajo buenas nuevas, sólo un fuerte haz de luz que ingresó a través de la vetusta ventana de mi cuarto, y que, por obra y gracias de los dioses, dio a parar justo sobre mi somnoliento y enfurecido rostro.

   Había llegado a la ciudad de Caraz junto a mi novia apenas la noche anterior, pero una fuerte discusión con ella días atrás, transformó mi característico humor de "payaso", a la de un gruñón refunfuñón. Llegué a estar tan ofuscado esa mañana que pensé en regresar a Lima. 

   ¡Oh caramba!, los viajes largos en pareja a veces no son fáciles de sobrellevar. (Lee sobre el tema aquí)

   Mi actitud sombría duró hasta el mediodía, pues en el fulgor de nuestra pequeña "batalla",  decidimos darnos una tregua, para tener la motivación necesaria para salir a investigar la ciudad.
    
La Dulzura de Caraz

   Caraz aún conserva esas características que uno espera ver en una ciudad andina: callecitas estrechas, casitas pintorescas de tejados y pequeñas ventanas. Una armoniosa y homogénea arquitectura que cada vez es más difícil encontrar en las ciudades del llamado Callejón de Huaylas.

   Y aunque la belleza no es una de sus mayores cualidades, Caraz la compensa con un sosegado ambiente, y con la desbordante amabilidad de sus curiosos habitantes. En una ciudad así, cualquier forastero se siente a muy gusto, más aún con la no tan grata experiencia previa en la caótica y "moderna" ciudad de Huaraz, ubicada unos kilómetros más al sur.

Caraz Ancash
Plaza principal de Caraz

Un transporte inesperado

   En nuestro afán de "exploradores salvajes", mi compañera y yo siempre huimos de los operadores turísticos. Respeto el trabajo de estas empresas, sé que a veces es necesario tomar sus servicios, pero cada vez que es posible ir sin asesoramiento, preferimos ir a nuestro ritmo y por nuestros propios medios, adonde nos lleve el camino, sendero o trocha. 

   La información turística de cualquier lugar siempre la obtenemos en la municipalidad, o en los centros de información turística de la ciudad. En el caso de Caraz, fueron los operadores turísticos los que nos hablaron de la Laguna Parón, que parecía por las fotos en los folletos, un interesante y muy bonito lugar para visitar. Con ese dato en mente, sólo bastaba encontrar la manera de llegar hasta allí sin contratar un tour.

   Fue Caroline, mi encantadora compañera, la que logró conseguir un transporte que nos llevó al siguiente día, al caserío más cercano a la Laguna Parón, a varios kilómetros al este de Caraz. 

   Fueron unos generosos campesinos los que nos hicieron el favor, y se ofrecieron a llevarnos gratis en su trajinada "combi", la misma que usan para trasladarse diariamente de la ciudad hacia sus campos. El único requisito fue estar presentes en una solitaria esquina de la ciudad, a las 3 de la mañana.

Rumbo a la laguna Parón
A mitad de camino comenzó a salir el sol

   Ya no recuerdo cuánto duró el viaje hasta el último caserío cercano a la laguna, pero lo que sí recuerdo fue la interesante experiencia cultural dentro de la combi, en la que pasajeros y demás personas que iban recogiendo en la ruta, sólo hablaban quechua ancashino.

   Fue extraño, me sentí extranjero en mi propio país por un momento. Yo sé algunas palabras en "seudoquechua" por mi madre, que nació en Huaraz, pero aún así no logré reconocer ni una sola palabra. No tuve ni idea de lo que hablaban entre ellos, o porqué reían de repente mirándonos risueñamente, sólo espero que no haya sido de nosotros.

El ascenso al cielo

   Bajamos de la combi con la indicación de seguir el único sendero que se interna entre las negras montañas. Fue un poco aterrador recorrer esa zona a esa hora, porque en medio de la quebrada las sombras reinan, sólo las cimas de las montañas más altas recibían los primeros rayos del sol.

   El clima era agradable, frío como a mí me gusta. Una temperatura perfecta para caminar a paso ligero, casi saltando, cual Caperucita Roja yendo a la casa de la abuelita. Sin embargo, la alegría inicial poco a poco se fue apagando, y no a consecuencia de un lobo, sino por las odiosas e interminables vueltas en el camino, esos benditos zigzags en el que se sube y sube pero no se avanza.

   Rápidamente nuestros rostros cambiaron de expresión, por poco y se desata otra vez nuestra guerra inicial. Lo peor fue cuando después de hora y media de caminata, seguíamos en el mismo lugar, viendo el mismo cerro, pero acompañados esta vez por un sol del mismísimo infierno.

Entrando a la quebrada, Laguna Parón
Entrando a la quebrada

camino a la laguna Parón
Con un paisaje así, cómo no caminar

camino a la laguna Parón
Riachuelo tranquilizante

   Yo soy el rey de la improvisación, lo contrario de Caroline, que iba mejor preparada que yo. Ella había traído, además de caramelos de coca, una bolsa grande con las ancestrales hojas de coca, ¡así es!, ¡había llegado la hora del "chaccheo"!, ¿existe esa palabra?, por cierto "chacchar", significa masticar las estimulantes hojas de coca, y dejarlas dentro de la boca por un tiempo con el propósito de obtener su "magia" resucitadora.

   Nunca había chacchado coca, y en verdad funciona muy bien. La sonrisa otra vez se dibujó en nuestros cansados rostros, y la sensación de querer desfallecer se atenuó bastante.

   Mientras descansábamos, aproveché para hacer una especie de pago a la tierra. Un ritual que pobladores y excursionistas realizan cada vez que suben a las montañas, ya que en la cosmovisión andina, las montañas son divinidades, y pueden hacerte sufrir si no le guardas el debido respeto. Creo que hice bien el ritual porque no tuvimos ningún problema grave.

   Pasadas unas 3 horas, pasamos por una zona un poco más abierta, con unas vistas increíbles de los nevados. Uno de ellos era el nevado Huandoy. Parecía que ya faltaba poco, pero luego, delante nuestro apareció una subida de más de 45 grados de pendiente, ésta me obligó a meterme otra gran cantidad de hojas de coca en la boca, con la esperanza de obtener algún efecto "popeyesco", pero sólo obtuve una gran salivación digna de un perro.

   A pesar de las penurias, hay algo en el lugar que te impulsa a seguir, una extraña energía que solamente se puede sentir allí, la energía de los Apus quizá. Yo estaba hecho puré, hecho un zombipero estar rodeado de tanta majestuosidad, ¡transforma! y reanima.

camino a la laguna Parón
Llegando a la parte más abierta de la quebrada

camino a la laguna Parón
El camino que íbamos dejando atrás

camino a la laguna Parón
Mejor que el Google Maps

camino a la laguna Parón
El Huandoy si no me equivoco

camino a la laguna Parón
Sonrisa fingida para la foto, ¿se nota la contención de la baba?

   Después de un gran esfuerzo místico y sobrehumano... sí, ¡exagero!, ¡no fue tanto!, divisamos la Laguna Parón. Estar allí era como estar en un hermoso sueño, fue casi como si hubiésemos muerto y luego ascendido al paraíso. El color turquesa de sus aguas tienen un poder hipnótico, ¡imposible describir con palabras!

   Luego de la conmovedora impresión, bordeamos la laguna tratando de estar lo más cerca posible a los nevados. Lamentablemente la ruta ya no era ruta sino un montón de piedras con un ángulo peligroso para andar, pero nos internamos bastante.

   Ya que de la belleza no sólo vive el hombre, decidimos parar para comer nuestra exquisita comida "gourmet" (atún, galletitas y plátano aplastado) en una playa que tenía una arena un poco más granulosa que la del mar, y teniendo de vista al Huandoy que nos había permitido entrar a sus dominios... ¿qué puedo decir?, era como estar en el Caribe pero a más de 4 mil metros de altura. Felicidad pura.

   Al final, ida y vuelta nos tomo alrededor de 9 horas (sólo la caminata), y tuvimos mucha suerte porque coincidimos con el mismo señor que nos trajo en la combi. Él nos llevó de vuelta a Caraz, y nos ahorró una caminata de más de 10 kilómetros hasta la ciudad. Los Apus sí que nos favorecieron aquel día.

Laguna Parón
Llegando a la laguna Parón

Laguna Parón
¡Turquesa!

Laguna Paron Caraz
Playa de arena extraña

Laguna Paron Caraz
El Huandoy viéndonos comer nuestro atún

Laguna Paron Caraz
Cansado pero feliz... tengo que regresar

¿Cómo llegar a la laguna Parón?

- La laguna Parón se encuentra dentro del Parque Nacional Huascarán, la entrada al parque cuesta 10 soles por un día.

- El ingreso al parque es de 7am hasta las 3pm (Dato que no sabíamos, nosotros entramos a las 5am y regresamos a las 4pm, y no pagamos nada porque no hubo nadie)

- Si quieres hacer la ruta a pie, recuerda llevar agua, frutos secos para la energía y la vieja confiable, las benditas y sagradas hojas de coca.

- Hay muchos operadores turísticos que llevan a la laguna Parón desde Caraz o Huaraz, en minibús así que no hay problema si quieres llegar mucho más cómodo y seguro.

- Recuerda probar los helados de Caraz, son ultra deliciosos, yo probé el de manjar blanco y ¡uf!, fue un placer casi sexual.


Mapa de Ubicación de la Laguna Parón - Recorrido en combi (en azul) y la caminata (en naranja)


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12 comentarios:

  1. Muy lindo el Lugar, fascinante, como para concoerlo.

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    1. Así es Edgar, el Perú no es sólo Machu Picchu ;) si vienes otra vez debes de pasar por el Callejón de Huaylas en el departamento de Ancash, muy recomendado hermano ¡anímate!
      Un abrazo

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  2. 9 horas caminando es bastante, definitivamente la coca te ayudo; yo he caminado así en altura debido a la chamba y es fuerte la exigencia. Cuando vaya por allá te pediré algunos datos. Saludos

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    1. En la altura la coca es tu amiga :D ya lo descubrí, harto chaccheo ;)
      ¡Vao para el Callejón de Conchucos! me falta ir allí.

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  3. Yo lo hice en 4 horas de subida desde el ultimo pueblo cerca del control hasta la laguna a paso normal, tomando atajos en cada curva. De bajada me demore 2 hrs.

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    1. Mis respetos y mi admiración. ;) Tú sí que eres un chasqui.
      Gracias por pasar por el blog.
      Saludos.

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  4. yo quiero ir para marzo...habra movilidad desde el mismo huaraz? o hay que ir hacia caraz primero?

    pd. buena historia!

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    1. Hola Edhu.

      ¿Cómo estás? Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer esta entrada sobre Caraz y la laguna de Parón.

      Si de alguna manera he contribuido en tu decisión de ir para allá, yo feliz. :)
      Me gustaría poder ayudarte con detalles prácticos, pero lo que leíste es todo lo que tengo. Por ahí vi que hay operadores turísticos en Caraz que te llevan hasta la misma laguna, pero no sé más. Lo único que puedo decirte es que cuando hay ganas, uno encuentra la forma de ir y disfrutar.

      PD: Busqué por Internet y encontré esto, espero te ayude, salen de Huaraz

      http://huaraztrekking.com/tours-laguna-paron-caraz-huaraz.php

      Buenos viajes :)

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  5. Tocayin... buena info acerca de Parón. Estoy entre Tingo María y Huaraz. Si voy a la sierra Paron va a ser de hecho un punto de llegada y también Conchucos.

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    1. Gracias Tocayín :D No hay pierde con Parón, es una laguna impresionante.
      No conozco Tingo María, pero ya imagino lo chévere que debe ser, la selva en general es chévere, ¡difícil decisión! Considera el clima también.

      Buenos viajes y Feliz Año tocayoooo :) :) :)

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  6. Markito, el regalo que nos haz dado con tu poesía narrativa acerca de la ciudad de Caraz es solo comparable con la de Garcílaso de la Vega, nuestro Inca escritor. Haz despertado en todos los que hemos tenido la suerte de leer tu poema Homerico Andino una curiosidad y anhelo desbordante e irresistible de repetir tu aventura no solamente en la ciudad de Caraz, sino en todos los pueblos de nuestro querido Peru. Fue una gran sorpresa encontrar que un Andino como yo domine la semántica y gramática de nuestro lenguaje en una forma tan milimétrica y graciosa; estoy casi seguro que eso lo aprendiste en algún lugar muy lejano. Felicitaciones a ti y a tu novia por tener un espíritu viajero tan optimista y contagioso, a lo Anthony Bourdain. Gracias nuevamente Markito por compartir ese arte narrativo con tus lectores.
    -Hugo Espinoza
    CasaBlanca- Caraz

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    1. Hola Hugo.

      Muchas gracias por tus generosas palabras. Tu comentario me motiva a seguir con este blog. ¡Gracias!

      Un abrazo hasta Caraz.

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