De Paramonga a Lima - Parte II

Parte I --> AQUÍ 


   Mi primera experiencia con la gran metrópoli peruana había sido un fracaso y con algunos toques de trauma, felizmente tuve la suerte de volver a mi casa en la tranquila Paramonga. Me esperaba toda una "reparación" después de todo el desorden que había dejado en mi corta vida toda esa "aventura" citadina. 

   Había perdido todo un año sin estudiar, y sin socializar con otros niños. Transcurría el loco año de 1993, y la verdad no fue nada fácil volver a conectar con mis antiguos amigos, pero bueno, por lo menos volví de Lima con un cachorro bajo el brazo ¡sí! mis padres me regalaron una perrita y ¡caramba! esta amiga de 4 patitas me ayudó mucho.

   Inconscientemente sabía que este retorno al nido sólo era por unos años, pues por desgracia, el centralismo limeño obliga a muchas personas a dejar sus pueblos para buscar mejores oportunidades en la capital. Yo no era ajeno a esa realidad, pero decidí vivir como si Lima no existiese en este planeta. 

   Además con el tiempo fui dejando mi fragilidad y me volví algo rudo por el cambio de escuela al llegar a Paramonga. Pasé de una escuela particular y pacífica, a una del estado bastante violenta. Fueron tiempos difíciles, pero muy aleccionadores, hasta llegué a someter por medio de los golpes a algunos compañeros de aula, pero sólo en los últimos años de escuela, cuando ya era todo un "macho" ¿"bullying" ahora le dicen? ¡bah!

Ciudad de Paramonga (Foto de Maribel Maguiña)
Paramonga al atardecer - Foto de Maribel Maguiña 

   Yo soy el hijo menor, el "engreído de mamá", el concho del té, el concolón del arroz, mis hermanos mayores años atrás habían partido para continuar sus estudios superiores en Lima, ellos tuvieron la "mala suerte" de vivir en casa de diferentes tías, sé por sus experiencias que no la pasaron muy bien, nunca un familiar te va a tratar como tus padres en tu propia casa, salvo excepciones. 

   Seis años pasaron, seis años siendo paramonguino, haciendo amigos, enamorándome de mis amigas, aprendiendo cosas que no enseñan en las aulas, estaba echando raíces muy fuerte pero era tiempo de volver otra vez a la gris metrópoli para continuar "calentando el asiento" en la universidad y fue quizá por ese motivo que mis padres decidieron adquirir un lugar mas cómodo en Lima donde pudiesen vivir juntos sus "estudiosos" cachorros.

   Tardé tres años en ingresar a la universidad, dos años en los que viajé fugazmente a Lima para alojarme en la casa de mi tía en el Callao y dar el examen de admisión, ver los resultados y volver triste y alegre a la vez, ya comprenderán el porqué. Fue al tercer y definitivo intento que ya teníamos departamento propio en el distrito limeño y costero de San Miguel, casi en el límite con Magdalena del Mar, mis hermanos y yo comenzábamos una nueva etapa viviendo bajo nuestra propias reglas.

Plaza San Miguel Lima
San Miguel y su agitado y famoso centro comercial, lo primero que vi de esta "nueva" zona (Foto: Internet)
   
   Y bueno estimado lector, aquí viene la parte positiva de Lima, por si pensabas que todo era drama y fealdad, pero no ¡no lo es tanto! Lima tiene sus zonas amables y armoniosas que llenan de paz a cualquiera, pero recién las descubriría en el 2003. Por fortuna llegué cuando grandes cambios se asomaban en varios distritos limeños, en especial en San Miguel, donde su alcalde, un tal Heresi, tuvo los pantalones para cambiar el calamitoso estado de las playas y del distrito en general.

   Lima tiene zonas muy pintorescas, modernas e históricas pero a mi parecer aún con todos estos atractivos, la ciudad sería súper hiper aburrida si no estuviera junto al mar, el mar le da vida, respiro, belleza y un distintivo al ser una de las pocas capitales del mundo que tienen como vecino al hermoso océano. 

   Aún hoy los limeños adolecen de serios problemas ambientales en sus playas y en su principal río que atraviesa la ciudad, el Rimac, con respecto a ese río sólo mencionaré que su estado es apocalíptico en casi toda su cuenca, lamentable, pero el mar, el amplio mar que no se puede ocultar como el río, si ha recibido un mejor trato últimamente.

   Si quieres conocer algunos sitios de Lima que he recorrido recientemente te dejo unos enlaces aquí: El Centro de Lima, La Costa Verde ILa Costa Verde II.
   
Los acantilados de la Costa Verde por Miraflores

   Al llegar a San Miguel fue notoria la diferencia que hay entre este distrito y Mangomarca en San Juan de Lurigancho, el primer lugar al que llegué en los años noventa, aquí el ambiente era y es más amable, las calles están mejor cuidadas y los parques llenos de árboles, son aceptables aunque no abundantes. También fue la primera vez que vi el mar de Lima que ya se iba limpiando año tras año, en resumen, es un buen lugar para vivir en Lima, tanto que en el trajín de la universidad casi había olvidado a Paramonga, ya no la extrañaba, si no fuera por mis padres que aún viven allí, ya la hubiera borrado de mi memoria, pues ya no es el pueblo tranquilo y seguro de antes.

   Todo se puso aún más bonito cuando en aquellas épocas, mi hermana y yo acostumbrábamos a salir con frecuencia a recorrer y a conocer otros distritos de Lima, y así llegamos a San Isidro, Miraflores y Barranco, los tres lugares visualmente más hermosos de Lima, poseedores de numerosos parques cercanos al mar en lo alto del acantilado. Fue en estos parques donde pude hacer algo que nunca creí posible en esta ciudad, la contemplación, estar sentado sin hacer absolutamente nada, sólo mirar el inmenso mar y disfrutar, ¡una sublime conexión! En la actualidad hasta he encontrado a coetáneos que gustan de jugar cual niños en sus parques, como si de un viaje en el tiempo se tratase. 

Parque María Reiche - Miraflores (Foto: Rocco F)

   Saben, si pudiese traería el Centro Histórico de Lima hasta el mar y me quedaría solamente con los distritos costeros que mencioné anteriormente para construir la ciudad, pues después de eso Lima carece de belleza y de armonía, la mayor parte de Lima, discúlpenme limeños, pero es un horror. Nos hace falta parques, zonas amables donde la gente socialice, no una ciudad de asfalto y cemento para los autos, también nos hace falta conciencia ambiental y amor por nuestra ciudad.

   Alguien por ahí me dijo en tono de gurú que si quería paz, la iba a encontrar en mi interior, pero estaré loco pero no puedo sentir paz o buena onda en Acho, o en la avenida Javier Prado, o en la Victoria, lugar donde voy a tomar el bus cuando viajo a Paramonga, el entorno a mí ¡me "traspasa" el alma!

   Pero quién diría ¡oh tú Lima! ¡la Gris, la no tan Horrible! que me hiciste "patalear" en tus caóticos dominios, me he adaptado a ti a mi manera, y he crecido gracias a ti, mi estrecho mundo se amplió un poquito más al regalarme esa espectacular vista al océano Pacífico que hoy me motiva a dejarte de lado, no te extrañaré, quizá sí, tu imponente vista desde cualquier punto de tu costa un domingo por la tarde junto a mis amigos... esa será tu huella en mí.



Compartir:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscríbete :)

Soy parte de

Hispanic Travel Bloggers