Cajabamba, lugar de las miradas

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   Me desperté extrañando el mar. Extrañaba su sonido, su olor, la sensación de libertad y alegría que me transmite. Me gustan las montañas, ellas son fuente de belleza y misticismo para cualquier sensible visitante abierto a nuevas experiencias más allá de sus sentidos, eso sin dudar, pero esa mañana ¡esa mañana! toda motivación se había ido de mi cuerpo.

   Las montañas, con su limpio y enrarecido aire, me habían acogido muchísimo tiempo. Había pasado la navidad en Cajamarca, la primera navidad lejos de mi familia. Días bastante nostálgicos, que sin la tierna compañía de Caroline, hubiesen sido de un color aún más gris.

   Estaba en Cajabamba, ubicada a unas dos horas al sur de la ciudad de Cajamarca. Pueblo que prometía ser el lugar para ordenar y limpiar pensamientos y sentimientos, pues estaba deseoso de encender otra vez esa chispa viajera y exploradora perdida hacía poco en Nochebuena.

   Pero la suerte no estuvo de nuestro lado al llegar. En la errante búsqueda por un hospedaje, recibimos un trato bastante agresivo de parte de uno de los dueños de un hotel. Un señor que si hubiese podido nos soltaba a los perros por sólo querer ver las habitaciones antes de alojarnos. 

   No son agradables esas situaciones pero aprendimos a soportarlas. Quizás hasta hallé un patrón general para la gente de la sierra peruana, o te tratan extremadamente bien, como nadie en el Perú, o te "tiran piedras".

Camino a Cajabamba, Cajamarca Perú
En las cercanías a Cajabamba
   
Plaza de Cajabamba
Parque Principal de Cajabamba

   Solucionado el problema del hospedaje, salimos a caminar. El nuboso clima de diciembre combinó perfectamente con mi interior medianamente sombrío. Podía sentir como un invisible y letárgico vaho me envolvía haciendo imposible cambiar mi apático estado de ánimo.

   Extrañamente las imágenes de la costa y la playa fueron desvaneciéndose de mi cabeza con el paso de las horas, y lentamente casi sin darme cuenta, fui absorbido por el "espíritu" melancólico de los cajabambinos.

   El día no pudo ponerse más extraño, al visitar La Peña del Olvido, un acantilado que se encuentra en la parte baja de la ciudad. Nos contaron que era el lugar preferido de los suicidas enamorados. No sé qué tan cierta sea esa historia, pero se llega a sentir una rara vibración allí, sugestión tal vez. Lo cierto es que en las cercanías hay varias rocas pintadas con diversos mensajes bastante depresivos.

   Nuestros pies nos pidieron huir de allí ¡caminen sin rumbo! "gritaron". Obedecimos. Ellos en pocos minutos nos llevaron lejos de la ciudad, por caminos cubiertos de lodo. 

   Mientras, los cajabambinos parecían adquirir vida otra vez mientras la llovizna cesaba. Muchos salieron de la nada. Lentamente llenaban de vida el paisaje, jugando o simplemente sentándose en familia en torno a una especie de pista de aterrizaje ubicada en una breve planicie. Era un ambiente que invitaba a la meditación, la contemplación. Dicho de otro modo, fuimos la compañía de las vaquitas que pastaban tranquilamente por ahí.

Cajabamba Peru
Vamos perrito, ¡sonríe!

Cajabamba Peru
¿Pista de aterrizaje?

   Los primeros tímidos rayos del sol despertaron nuestro apetito. Era tiempo de volver al pueblo. Hacía casi un mes que ya no almorzaba, y esa tarde no sería distinta. Mi compañera de aventuras tenía una singular costumbre. Sólo jugos, fruta y pan durante el día, y una buena y contundente cena por la noche. En aquel momento yo ya estaba adaptado a su ritmo, pero bajé de peso considerablemente. En contraste, ella llegó a confundir a la gente, "¡No! no estoy embarazada", le respondía a los curiosos. Cosas de metabolismos.

   Ingresamos al primer local con apariencia de restaurante que encontramos. Este estaba en total penumbra. Fue el destino el que nos llevó allí, él quería que entendiéramos mejor el espíritu de Cajabamba, pues en aquel restaurante andaba escondido el llamado Ño Carnavalón, que se preparaba para salir para los carnavales, sólo faltaban unas semanas para el jolgorio.

   Ignoraba completamente esa actividad, "¿carnavales? ¿mujeres semidesnudas bailando samba?" era lo único que se me venía a la mente. 

   "Hay danzas típicas, corsos, elección de la reina, concurso de coplas, es toda una fiesta joven", trató de explicarme la señora del restaurante mientras nos servía con la calidez de una madre, el café con unos ricos panes serranos con queso.

Periferias de Cajabamba
Buscando dónde comer

Cajabamba Peru
El Ño Carnavalón a la espera... escondido


    El Ño Carnavalón es una representación del desenfreno que acompaña habitualmente a estas fiestas, pero es un desenfreno medido y casto, ya que los carnavales, que se remontan a la antigua Roma e incluso más atrás con los asirios y egipcios, eran unas verdaderas orgías. Con respecto al Ño Carnavalón, algunos dicen que es la versión andina del mismísimo dios griego Dioniso, también llamado Baco, dios del vino, el éxtasis y la exuberancia.

   El extraño ambiente en Cajabamba ahora tenía sentido para mí. Esta sólo era la calma previa a la "tormenta carnavalesca". Su aparente melancolía era sólo una mala percepción. Ya habrá oportunidad de visitar Cajabamba en carnavales para ver el cambio de humor de los curiosos cajabambinos ¿y por qué los llamo curiosos? Bueno, es por su peculiar forma de comportarse frente a los extraños lo que motivó también el nombre de esta entrada.

  Tengo la impresión de que Cajabamba no es un lugar que reciba muchos turistas nacionales o extranjeros, o quizá era temporada baja en aquel momento, no lo sé. 

   Fue gracioso para mí y no tanto para Caroline, el escrutinio visual que la gente nos hacía en cualquier lugar y sin vergüenza alguna. Como si mi novia y yo fuéramos de Marte. 

   Fue molesto que la gente nos analizara de pies a cabeza. Caroline no lo tomó nada bien, pero en los 2 escasos días recorriendo este pueblo, su ira luego dio pasó a las risas, pues no había razón para incomodarse. Lo mejor era devolver la mirada más un coqueto guiño.

   Al final, ambos no dejamos envolver con el particular encanto y modo de ser de los cajabambinos. Hoy en día Caroline y yo recordamos nuestros días en Cajabamba con un raro sentimiento, y coincidimos que a pesar de todo... ¡¡¡la pasamos genial!!!


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2 comentarios:

  1. Cajabamba es una zona de mineros informales, tal vez por eso se siente extraño estar allá. Pero igual compa es una aventura mas para recordar :D.

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    1. Sí, eso si :D pero compare, estoy a la espera de su historia por las alturas cajamarquinas, eso de ser perseguido por pobladores con armas de fuego es toda una anécdota... y aterrador también :/

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