Quito, Latacunga y el Cotopaxi. Donde casi me quedo ciego

Viene de ---> AQUÍ   (Bahía de Caráquez, Mompiche)

   Ya en la costa norte del Ecuador, teníamos que decidir hacia dónde ir, pues nuestro viaje, que se había iniciado en Perú (exactamente en Huaraz), no tenía fecha exacta de retorno. Sin embargo sabíamos que mas temprano que tarde teníamos que regresar a Lima.

   Estando tan cerca de Colombia, era tentador dar un pequeño salto hacia tierras cafeteras, pero lo más sensato para mí, ya que tenía polillas en los bolsillos, era retornar por tierra a Perú, dando la vuelta por la sierra ecuatoriana, y nuestra primera parada sería la capital del país norteño, la pintoresca Quito.

   Fue difícil, emocionalmente hablando, dejar Mompiche, partimos tan rápido que no hubo tiempo de ir a ver el mar por última vez. Nos esperaba un largo viaje. Primero iríamos a Esmeraldas, y de allí directo a las alturas de Quito. 

   La gran parte del viaje la pasé durmiendo, en parte porque ya empezaba a oscurecer, y también porque no estaba muy entusiasmado después de haber estado en un literal "paraíso terrenal" con palmeras y cocos. Pensaba que ya nada valía la pena... ¡ay! ¡pero que exagerado!

   Llegamos a la terminal terrestre de Quito muy tarde por la noche. Yo sólo quería descansar pues estaba exhausto. No hubo tiempo para encontrar y descifrar el transporte público quiteño. Solo tomamos un taxi para que este nos recomendara un buen hospedaje. Tuvimos suerte. El taxista que nos llevó resultó ser un "exmochilero". 

   Él nos dejó bien instalados en un tranquilo hospedaje en el pleno centro histórico de la ciudad. Aún recuerdo las historias viajeras del amable taxista, pero olvidé todos los datos puntuales de los lugares interesantes de Quito que nos dio al bajar del auto. Sí, tengo memoria de pez.
   
   Quito nos mostró un bonito panorama al día siguiente desde el balcón de nuestro hospedaje. La mañana estaba fría, pero el día prometía momentos agradables, y algo extraños, pero por el momento todo era un remanso de paz al recorrer sus hermosas calles.

Quito Ecuador
Quito, desde el hospedaje, al fondo la Basílica del Voto Nacional (Foto: CLD)

Quito Ecuador
Caminando tranquilamente por Quito (Foto: CLD)

   Desde nuestro hospedaje, logramos ver a lo lejos, una especie de iglesia de estilo gótico que nos llamó la atención. Fue nuestro primer destino, se trataba de la Basílica del Voto Nacional. Lástima que no pudimos tomar una foto decente de esta impresionante estructura. Lograr un buen encuadre fotográfico es difícil por su enorme tamaño.

   Caminando sin rumbo llegamos sin saber, a la Plaza de la Independencia o Plaza Grande, la plaza mayor de Quito. Esta tenía un movimiento extraño de gente. Al principio creí que era una fiesta o algo parecido, pero después me percaté que era una manifestación que protestaba frente a la sede del gobierno. 

   Aún así todo parecía tranquilo. Pero de pronto ¡pum! ¡bombas lacrimógenas! luego gente corriendo, gritos y todo un alboroto en cuestión de unos pocos segundos. Yo me asusté, pero fue Caroline, mi novia francesa, la que se asustó más, pues en Perú es constante ver este tipo de protestas, con piedras y policías lanzando gases. Pero ella que vive en una pequeña ciudad francesa todo esto era nuevo, y aterrador.

   Corrimos lejos de la plaza, pero fuimos a parar a otro disturbio. Sin embargo este era uno de los buenos, con gente feliz y haciendo locuras. Nos cruzarnos con lo que parecía ser un desfile. Bandas escolares de música vestidas con trajes militares antiguos, con un tiempo de marcha bastante lento para mis oídos peruanos. También habían distintos grupos de baile que danzaban al ritmo de música brasileña y saya. 

   Pero lo peculiar del desfile o pasacalle o como quieran llamarlo, fueron las "hordas" de adolescentes que gritaban frases que no llegaba a entender. Luego sin previo aviso, saltaban y se pegaban unos a otros. Tanto era el arrebato, que levantaban todo el polvo de las calles. Al parecer es una costumbre, por cierto estuvimos un 25 de noviembre en Quito ¿qué se celebra en Quito en esa fecha? por lo que averigüé no es su fundación, que es el 6 de diciembre ¿alguien me puede quitar la duda?

Quito Ecuador
Los escolares golpeaban tan fuerte el tambor que varios tenían los parches rotos (Fotos: CLD)

Quito Ecuador
Uno, dos, tres... ¡que empiece el alboroto! ¡que loco! (Foto: CLD)

   Hay muchas cosas que ver en Quito y alrededores, recién hoy me entero en la Internet, pero en aquel momento no encontrábamos muchas opciones, así que tomamos fugazmente el Lonely Planet y este nos recomendó Mitad del Mundo, que se encuentra al norte de la ciudad. 

   No era complicado llegar, sólo bastaba tomar el ordenado transporte público ecuatoriano y ¡voilà! El único problema es que ubicándome en el espacio-tiempo yo soy todo un caso, y fue por mi culpa que bajamos donde no debíamos. ¡No perdimos! pero luego de unos buses, y discusiones después, llegamos al destino. 

   ¿Y que hay de especial aquí? ¡Fácil! como el nombre lo indica, estábamos en la "mitad del mundo", lugar por donde pasa el paralelo 0° o Ecuador, esa línea imaginaria que divide al mundo por la mitad, en hemisferio norte y sur. 

   Resaltando en este pueblo está un monumento de 4 lados que simboliza esa partición, aunque actualmente se sabe que la línea ecuatorial no pasa por ahí sino a 240 metros al norte, pero igual es divertido jugar a saltar de hemisferio a hemisferio y sacarse fotos para el "Facebook"

Mitad del Mundo Quito Ecuador
Mitad del Mundo y su monumento (Foto: CLD)

Mitad del Mundo Quito Ecuador
¡Que sigues en el sur oye! en Mompiche si estabas en el norte :D (Foto: CLD)

   Sé que lo he dicho un montón de veces en este blog, pero en verdad no me atraen mucho las grandes ciudades, por muy bonitas que estas sean. Quito es bastante agradable, en especial la periferia y el centro. Si vienen a esta ciudad estoy seguro que tendrán una alucinante experiencia. Nosotros por nuestra parte, decidimos continuar nuestra recorrido hacia el sur buscando destinos al azar. Fue así que luego de unos días , enrumbamos hacia Latacunga, a 90 km al sur de Quito aproximadamente.

   En Latacunga también se respiraba un ambiente festivo. Encontramos la ciudad en pleno desfile con danzas típicas y mucha alegría. La mayoría de los danzantes eran niños vestidos con llamativos ropajes y ponchos. En ciertos momentos vimos a los pequeños correr tras los espectadores y acorralarlos graciosamente, no sabíamos cuál era la intención. Luego supimos. No te "dejaban ir" si no les dabas unas monedas.

   Con ese descubrimiento, el desfile se puso más interesante, pues mi novia y yo tratábamos de jugar a evitar ser atrapados. Al final en un descuido nos "atacaron" de sorpresa y por la retaguardia y ¡nos atraparon! les dimos unas monedas entre risas y abrazos. Esos niños dieron algo de color a esa nublada y algo melancólica tarde.

   El lugar de nuestros hospedajes estaba muy cerca a una especie de plaza, que parecía haber sido tomada por vendedores ambulantes. No era un lugar, bonito, ni ordenado, pero no nos importó. Fue más bien una ventaja, porque allí encontramos comida barata, fruta y mucha gente de campo con la que tuvimos largas conversaciones. Fue una rica experiencia, en todos los sentidos.

Latacunga Ecuador
La feria en la Plaza El Salto (Foto: CLD)

Latacunga Ecuador
Danzas típicas (Foto: CLD)

Latacunga Ecuador
Esos niños eran unos pillines :D (Foto: CLD)

Latacunga Ecuador
Bonito edificio en Latacunga (Foto: CLD)

   En Latacunga nos enteramos de la existencia del volcán Cotopaxi, el segundo pico más alto de Ecuador, con 5897 m.s.n.m. Es un lugar bastante accesible nos dijeron, sin embargo requería tomar un operador turístico a las afueras de la ciudad. 

   Caro y yo, no somos aficionados a tomar ese tipo de paseos. Nos gustaba más ir por nuestra propia cuenta, pero haciendo las "investigaciones", decidimos tomar el tour, porque para esos días ya andábamos algo cansados de tanto caminar.
  
   Me entusiasmaba mucho la idea de subir a un volcán, y a pesar de no tener la ropa adecuada, (buen abrigo, gorro, lentes, impermeable y cortaviento) decidí ir ¿qué podía pasar? Mi casaca tejida y delgada bastarían ¿no?

   El paisaje en los alrededores del Parque Nacional Cotopaxi, asemeja mucho a la sierra del norte del Perú, por lo verde encendido de sus cerros y su suave pendiente. Cuando llegamos a la puna, a más de 4000 metros de altura, la guía, que nos llevaba sólo a nosotros en una camioneta 4x4, nos preguntaba con rostro de preocupación si nos sentíamos bien. Ella temía que a tales altitudes apareciera el soroche. Lo que no sabía aquella mujer era que ambos somos inmunes a las alturas. Cuando andábamos en las montañas peruanas, sólo una pequeña agitación en la respiración era notoria, nada más. Pero en Ecuador no sentimos ningún efecto, fue raro.

   Encontramos al Cotopaxi casi sin nubes, la guía nos dijo que estábamos con mucha suerte, porque normalmente el volcán siempre está cubierto de nubes. Yo no la oía, estaba impaciente por subir. Al llegar a la zona cubierta por la nieve, tomé conciencia de un gran problema, no tenía lentes oscuros que me protegieran del fuerte resplandor, este era demasiado intenso, pero igual continué. 

   Antes de llegar al refugio, a varios metros en el volcán, iba casi a tientas con los ojos cerrados, y toda la gente que me veía me alertaba que era peligroso y que me podía quedar ciego. Felizmente los dioses incas vinieron a mi rescate, y ya en el refugio, una densa neblina cubrió todo rápidamente, oscureciendo el día. Pudo haber sido mi oportunidad de subir más, pero necesitaba mis ojos. A bajar no más.

Latacunga Ecuador
A un lado de la carretera panamericana a las afueras de Latacunga (Foto: CLD)

Cotopaxi Ecuador
El imponente Cotopaxi (Foto: CLD)

Cotopaxi Ecuador
En el parqueadero en las faldas del Cotopaxi (Foto: CLD)

Desde aquí no se ve el refugio pero hasta allí fuimos (Foto: CLD)

Cotopaxi Ecuador
Salvadora niebla (Foto: CLD)

Cotopaxi Ecuador
Vista desde el Cotopaxi ¡genial! (Foto: CLD)

   Agotados pero felices retornamos a Latacunga, todo era alegría después de conocer el Cotopaxi, hasta la gente parecía sonreír todo el tiempo por las calles. Sin embargo la sonrisa desapareció cuando al llegar al hospedaje, nos informaron que al día siguiente debíamos irnos,  porque se iba a realizar el censo nacional y debían cerrar el hospedaje. Yo no entendía nada, y al ver mi enojo me ofrecieron un trato.

-Te quedas, pero tenemos que encerrarte dentro hasta las 5 de la tarde -me dijeron. 
- ¿Acaso se han vuelto locos? -pensé. 

   Intentamos averiguar en otros lugares pero estos tampoco querían recibir a nadie. En Latacunga no vimos muchos turistas como en Quito o en Mompiche. Pensamos que quizá sería una buena idea ir a un lugar más turístico donde la cantidad de extranjeros sea mayor. Quizá así puedan comprender nuestra situación. Porque nos habían dicho que hasta andar por la calle el día del censo estaba prohibido.

   Regresamos al hospedaje y tomamos el Lonely Planet, ¡lugar!, ¡lugar!, ¡lugar!... ¿Baños? ¿ummm? ¡oh! selva motañosa, calor... ¡en una! ¡para allá vamos entonces!. Eran ya las 6 pm y salimos desesperadamente rumbo a la terminal.

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