¡Alerta! ¡volcán a la vista! El Tungurahua

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   Nos dirigíamos ahora rumbo a la ciudad de Baños, ubicada a 70 km al sur de Latacunga, y enclavada en una región que se podría denominar como selva montañosa según el Lonely Planet. No nos informamos más por la premura del momento, ya que al día siguiente se realizaría el censo nacional en Ecuador, y Baños, atendiendo a nuestra corazonada, prometía mejores condiciones para alojarnos sin problemas. Porque en Latacunga nos habían dejado literalmente en la calle.

   Viajamos de noche. El único bus que encontramos en la terminal estaba lleno y no quedó más remedio que ir en los asientos del fondo. Fue un viaje eterno, y eso que las distancias en Ecuador no son tan grandes. Entre pestañeada y pestañeada sólo notaba que más gente iba entrando al bus, llenando el pasillo como si fuera transporte público de ciudad, como en mi natal Perú.

   Dos horas después llegamos a Baños, y mientras bajábamos del bus, un atento joven se acercó a nosotros ofreciéndonos hospedaje a un buen precio. Diez dólares nos pareció bien. Nos había prometido baño propio y televisión incluida ¿televisión? ¡lo sé! podrás pensar: ¡qué necesidad hay para tener una televisión! Bueno, al día siguiente estaba prohibido salir a la calle de 7:30 de la mañana a 5 de la tarde. Había orden hasta de detenerte si incumplías la norma. Así que o me quedaba metido en el hospedaje viendo algo en la caja boba, o la pasaba tras las rejas charlando con los militares... ummm pensándolo hubiese sido anecdótico.

   Mientras el joven nos llevaba al hospedaje, mi novia le hizo una pregunta, ya que ella estuvo leyendo en su "Lonely Planet" que en Baños existía un volcán, el Tungurahua. A mí me pareció interesante, quizá para verlo durante el día, pues lo imaginaba como un cerro inactivo a la distancia, como el Misti en Arequipa en el Perú. Pero me quedé literalmente con la boca abierta cuando el joven le respondió: "¡Allá está!" ¡y allí estaba! Era el Tungurahua, botando lava furiosamente en la negrura de la noche. Una imagen dramática que sumada a la presencia de los edificios cercanos, daba la impresión de que la lava en cualquier momento iba a llegar hasta nuestros pies.
   
Volcán Tugurahua Ecuador
Llegando a Baños nos topamos con el furioso Tungurahua (Foto: CLD)

   Nos habían recomendado ver el volcán desde el puente San Francisco, que para nuestra fortuna estaba a un paso de nuestro hospedaje. Como nuestros planes al día siguiente eran ver la aburrida televisión, decidimos presenciar el amanecer sobre aquel puente para saludar al Tungurahua y luego irnos a "matar" el tiempo en nuestros aposentos.

   Ver aparecer al sol con un volcán activo "rugiendo" fuertemente en el horizonte en una interesante ciudad rodeada de grandes montañas verdes, y con una gran compañía al lado, fue algo muy conmovedor para mí. Disfruté ese momento lo más que pude. Pero luego un personaje vino a "colarse" en mi estado contemplativo "zen", alterando mis ondas alfa ¿ah? Aquel personaje era un carismático guía, que al vernos sentados solitariamente sobre el puente nos abordó para darnos conversación. Mas a mi novia que a mí por cierto.

   El hombre trataba de impresionarla, eso era claramente evidente para mí. No fue un momento agradable. Yo trataba de poner mi mejor cara. Tanto duró la charla que se nos pasó el tiempo. Ya iban a dar las 7 de la mañana y debíamos partir. Pero luego entendí la razón de la elocuencia del hombre. Una misteriosa botellita en su bolsillo, que bebió con disimulo con una sustancia transparente que apestaba a alcohol. Debí alarmarme, pero extrañamente no lo hice. Es más, me sentí aliviado sabiendo que era sólo un borrachín, y no un seductor de mujeres. A pesar de mi inicial incomodidad, pude percibir en él ausencia de malicia. Por eso acepté su invitación a su casa ese mismo instante.

Volcán Tugurahua Ecuador
Saludando al Tungurahua desde el puente (Foto: CLD)

Baños Ecuador
Amanecer en Baños desde el puente (Foto: CLD)

   No había ningún "alma" rondando las calles de Baños, y la casa del guía estaba bastante lejos de nuestro hospedaje, lo cual nos permitió gozar un poco de la sobria belleza de la ciudad y tomar algunas fotos.

   Al llegar a la casa del hombre, este nos mostró las diversas plantas que cultivaba en su pequeño jardín. No recuerdo los nombres pero todas eran medicinales. Nos relataba de curaciones milagrosas debido a esas plantas. Muchas turistas recibieron su tratamiento contra diversas enfermedades, como la hepatitis A, nos relataba. "Amigos, no coman en los puestos de comida callejera o la contraerán", nos asustó, pero era algo que ya hacíamos hace tiempo., ¡hartos bolones y frijol papá!, y todo en la calle.

   Después de unos minutos y otros sorbos más de su botellita, decidimos irnos. Ya eran casi las 7 y media. Nos despedimos amablemente prometiendo diplomáticamente volver, y partimos. Por fortuna a mi novia si le funciona el "GPS interno" y sabía por donde volver, yo en cambio, no tenía ni idea.

   Caminamos despreocupademente. Éramos extranjeros haciendo "turismo". No nos iban a tratar mal por estar en la calle a las 7:31 de la mañana ¿no? ¡¿no?! Nos equivocamos. Al cruzar un parque, dos camionetas con militares en la caja nos vieron a los lejos, y tocaron la sirena. Luego dieron la vuelva raudamente para pararse en seco delante de nosotros y con voz militar e irancunda gritar: 

- ¡¿Qué hacen aquí?!
-No somos ecuatorianos. Disculpe, ya estamos volviendo a nuestro hospedaje" - le contestamos medio asustados

   Ellos igual de duros pidieron nuestros documentos. Felizmente los traíamos encima. Mientras los examinaban, nos amenazaron con detenernos si nos veían otra vez por la calle. Moraleja, ¡hazle caso a los ecuatorianos, son muy estrictos! 

   Ya a salvo en el hospedaje, sólo nos quedó ver la televisión. Pero a media mañana me sorprendió que el administrador nos llamara y reuniera en una terraza, que tenía una bonita vista del puente San Francisco. ¿El motivo? Nos iban a censar también, y por una niña con uniforme escolar. Fue raro contestar todas esas preguntas sin sentido para un foráneo.

Baños Ecuador
Muy temprano por las calles de Baños (Foto: CLD)

Puente San Francisco Baños Ecuador
Vista del Puente San Francisco mientras nos censaban (Foto: CLD)

   El resto del día el Tungurahua se la pasó haciendo notar su presencia con poderosas explosiones que hacían vibrar las ventanas. Era atemorizante, pero como nadie salía despavorido y gritando, supe que todo estaba en orden.

   Era claro. El Tungurahua nos estaba llamando, y nosotros fuimos a su encuentro al día siguiente por un largo camino que casi no logro completar por el cansancio extremo.
   
   El nuevo día prometía mejores cosas. Así que salimos muy temprano con la intención de acercarnos caminando al activo volcán. La ruta fue dura, aunque sólo fueron 5 kilómetros de recorrido, pero de puro ascenso. Nos tomó 4 horas llegar a un punto donde el camino era obstaculizado por una tranquera. Pero Caroline, mi novia, intrépida como nadie, se metió entre el bosque lleno de arbustos espinosos buscando una ruta alterna. Al final la selva se puso tan espesa y nosotros super arañados que tuvimos que abortar la operación exploratoria "volcanezca", pero logramos unas bonitas fotos.

Volcán Tungurahua
Acercándonos al Tungurahua... lleva pe (Foto: CLD)

Volcán Tungurahua Baños Ecuado
Cara de cansancio, si mi novia no me jalaba, seguro moría por ahí XD (Foto: CLD)

El Volcán Tungurahua

   Al abortar esa "misión imposible", nos dimos cuenta también de otro problema. Nos habíamos quedado sin agua, y el día estaba bastante caluroso. Así es, ¡ni yo entiendo el porqué de mi casaca azul!

   La sed apareció y la única alternativa era bajar hasta Baños. Lo que era molesto porque queríamos seguir explorando. Entonces con un poco de desesperación, tratamos de buscar alguna casa donde pudieran vendernos un poco de agua ¡pero no había ninguna! 

   Luego a la distancia escuchamos voces entre los árboles. Fue gracioso porque otra vez nos metimos en la selva espinosa tratando de dar con las voces. Heridas sangrantes después, mas en mi novia porque ella vestía pantalones cortos, encontramos la fuente de esas voces. Un grupo de obreros tomándose un descanso.

   Ellos nos invitaron agua sacada de un pozo del que tomaban también. Al comienzo tuve mis dudas, no quería caer enfermo por beber esa agua, pero la sed era tanta que la bebí como naufrago. ¡Fue el agua más deliciosa que he probado hasta ahora! Procedía del volcán nos dijeron. Quizá la razón de una renovada fuerza en mí.
   Llenamos nuestras botellas con el líquido vital y dándole las gracias a esa amable gente bajamos más tranquilos hasta la Casa del Árbol

   La Casa del Árbol, es básicamente un centro de control de la actividad del volcán Tungurahua, donde los vulcanólogos hacen sus estudios. A este lugar se le ha añadido esta curiosa casita en el árbol. Es toda un atracción para los turistas, en especial por el columpio "suicida" que puedes utilizar. Este se encuentra al borde de un precipicio. Yo no pude columpiarme temerariamente como mi novia, temía irme por el barranco. 

   Lo mejor de este lugar fue la sensación de paz y de peligro que pude sentir a la vez. La magnifica vista del furioso Tungurahua desde este punto es muy aleccionador. Nuestro planta vive, respira y exhala ¡fuego!

Casa del Árbol Baños Ecuador
La Casa del Árbol (Foto: CLD)

La Casa del Árbol - Baños
¿Mirar hacia el barranco? Ni loco, de espalda no más (Foto: CLD)

Casa del Árbol y Tungurahua
Imagen que jamás olvidaré (Foto: CLD)

   Después de esa agotadora caminata necesitábamos reponer fuerzas y consentir a nuestros cansados cuerpos. Era tiempo de disfrutar de otro regalo del volcán Tungurahua, sus aguas termales ¡valieron los 7 dólares de entrada por persona! ¡Oh que gocé como un loco! Habían 3 piscinas, 2 de agua caliente y una de agua helada. Luego 2 pozas con agua extremadamente caliente. Les confieso que fue difícil entrar a las pozas por la sensación desagradable allá al sur de mi ombligo, era como hacer huevo sancochado, espero no haber quedado estéril.

   Saben, Baños llena de energía positiva a cualquiera, podría vivir allí si pudiera. Siempre pensé que un lugar sin mar no era para mí, pero Baños es otro nivel. Si algún día decido establecerme en algún lugar, Baños le hace una gran competencia a la exótica Mompiche en la costa ecuatoriana.

Ciudad de Baños Ecuador
Baños mientras descendíamos (Foto: CLD)

¿Y si me quedo por aquí? (Foto: CLD)

Fuimos otra vez a la Casa del Árbol pero de noche y en camión

   Los días en Baños se pasaron volando. Lamentablemente nuestro viaje debía continuar rumbo sur, hacia la elegante Cuenca. Pero antes Caroline me retó a hacer algo que nunca creí posible realizar, el puentismo. Saben, yo me conozco. Sé que soy toda una gallina, y como imaginarán, saltar amarrado desde un puente jamás iba a estar en mis planes.

   Ya habíamos visto desde nuestra llegada la popularidad de esta actividad extrema que se realizaba sobre el puente San Francisco.
   Mi condición era, "te tiras tú y me tiro yo". Ella aceptó y yo por dentro me decía: "la cagaste compadre, ya no te libras de esto".

   ¡Qué puedo decir! esta especie de suicidio sobre el río Pastaza fue lo más emocionante que he hecho en mi vida... bueno, bueno, hay otras cosas pero no vienen al caso.

   El vídeo de abajo está editado, corté los 4 minutos previos de indecisión de mi parte, ¡no me juzguen! Es difícil no hacerle caso a tus instintos de supervivencia, ellos no saben de cuerdas que te sostienen.

   Nos confundan, mi grito es de guerra ... Carito, no te rías pe

   Viajeros, anímense a conocer Baños, es superhiperrecomendado, tiene de todo, para los aventureros, para los que quieren relajarse, para los locos que les gusta llevar su vida al límite, de todo.
¡¡¡Baños ya volveré pronto!!! ¡grande Ecuador!


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