Plástico + Gente sin conciencia = Desastre

   
   El fin de semana que pasó, hice un pequeño viaje a Paramonga (a 200 kilómetros al norte de Lima) visité a mis padres que viven por allá y además celebramos el cumpleaños de mi hermana mayor. Se unieron al viaje mi prima y su esposo, todos estábamos con ganas de aprovechar el verano e ir a la piscina o a la playa, ya que febrero es el mes más caluroso del año.

  Después de disfrutar de una bonita mañana chapoteando en una piscina a las afueras de la ciudad, era tiempo de ir a la playa. Lamentablemente en Paramonga las playas están contaminadas con mercurio y con otros desechos industriales. Así que el lugar elegido fue la ciudad de Barranca, a 10 km al sur de Paramonga
   He visitado muchas veces esta ciudad pero aún no la conozco perfectamente. Lo único que sé con seguridad, es que es una ciudad que vive del comercio. En ella ves de todo, centros comerciales, tiendas de cualquier cosa, restaurantes y PLAYAS. 

   Antes de hablar de las playas, motivo de esta entrada, es una obligación ineludible mencionar a la gastronomía marina de Barranca, que tiene entre sus estrellas al delicioso Tacu Tacu Relleno de Lenguado, plato que nació específicamente en el TATO, pequeño y antes tranquilo restaurante ubicado en el malecón. Actualmente es muy concurrido por gente de diversos lugares del Perú, y en verano es peor, se llena tanto de gente que tardan horas en traerte el pedido. 
   El Tacu Tato, con llaman al plato, se ha vuelto famoso a nivel nacional, y en Barranca lo puedes comer hoy en casi todos los restaurantes que hay cerca al malecón, como lo hicimos nosotros, que fuimos al restaurante La Sombrilla.

Tacu Tato
Tacu Tacu Relleno de Lenguado Arrebozado, pero del Restaurante La Sombrilla

   Con la barriga llena y el corazón contento, sólo nos quedó energía para caminar lentamente cerca a la playa y ver el mar, las olas, las aves y descansar un poco. Pero nuestra "naturaleza" peruana es salvaje, y fue imposible encontrar paz. Mientras recorríamos la playa pasamos de una zona de restaurantes sobrios a otra con fiestas, alcohol y música a todo volumen, como para que tu cóclea o caracol auditivo salga de tu cabeza y se suicide en el mar.
   Debo admitir que soy bastante huraño, no me gustan las aglomeraciones de gente, pero lo que si es criticable es la falta de conciencia ambiental de la mayoría de los veraneantes.

   En toda esta playa que no sé su nombre, porque tiene como 4 nombres en diferentes sectores (es raro, yo sólo veo una playa) vimos basura por todos lados, hasta botellas de vidrio rotas enterradas en la arena (ni te atrevas a caminar sin calzado o saldrás herido).
   Cada año que pasa es peor, en la década de los 90 (del siglo pasado) cuando niño, yo veraneaba en esta playa, nunca fue un lugar sosegado, pero no era el caos de ahora. Todavía recuerdo cuando en aquellos años corrían graciosamente los "carreteros", pequeños cangrejitos que daban vida a esta playa... - y ¿actualmente? - así es amigos, no queda ninguno.

Playas de Barranca
Con mi familia en la playa de los varios nombres en Barranca, mientras ascendíamos al mirador

   Otro recuerdo de infancia es la playa que está pasando el mirador, esta si tiene un nombre creo, playa El Colorado o El Totoral, y en verano cuando queríamos una tarde más calmada, salíamos de la playa de los "varios nombres" y llegábamos caminado al El Colorado, que siempre estaba desierta y misteriosa, pues casi nadie la visitaba, aún en temporada alta. Allí abundaban los carreteros, la vida y lo más llamativo, su gran extensión de arena limpia.

   Hoy, esta playa aún se mantiene sin casas, ni restaurantes, ni malecones, conserva algo de su estado natural. De lo que no se ha podido salvar es de las oleadas de gente sin conciencia que han convertido el lugar en un botadero, que las fotos hablen por mí.
   Lo más alarmante e inexplicable es ver a la gente como si nada pasara. El paisaje es lamentable y todos felices... ¡¿pero qué carajo?! bueno yo quería hacer del blog algo que mostrara cosas felices, pero nuestra realidad me lleva a ser pesimista e intolerante con este tipo de personas.

Playa El Colorado

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¿Gran extensión de arena?

    La pregunta ahora es ¿cómo hacer para cambiar esta situación? A veces he pensado que los adultos ya no cambian... ¡¡¡esa maldita costumbre de botar cualquier cosa en la playa, campo o ciudad está arraigada en sus cerebros!!! no tengo esperanza en ellos. Tenemos que crear conciencia en los niños y que sean ellos los que eduquen a los adultos. Eso si es posible porque lo contrario... ¡uf bueno! tengo tantas historias de adultos que sin vergüenza alguna le enseñan a sus hijos a tirar las cosas en la calle.

   La única acción que he podido hacer es llamar amablemente la atención a la gente que bota o entierra su basura en la arena... y bueno, he tenido diversas reacciones, la mayoría de forma maleducada y desafiante, es difícil ser cortés en estas situaciones.  

   Mientras las playas seguirán implorando a los Apus que el invierno llegue pronto...


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